Casi la mitad de los europeos (45%) afirma tener intención de aumentar sus gastos en 2026 (un 2% más que en 2025). Las excepciones son Francia, Italia y Rumanía, donde se ha reducido esta intención en un 1% en los dos primeros casos y un 3% en el último. España se encuentra ligeramente por encima de la media, con un 47% de encuestados que planea aumentar el gasto.
Así lo revela el estudio Consumo Europa 2026 elaborado por el Observatorio Cetelem y que analiza los hábitos y tendencias de los consumidores en 10 países: Alemania, Bégica, España, Francia, Italia, Polonia, Portugal, Rumanía, Reino Unido y Suecia.
El trabajo también recoge que es más elevado el número de quienes tienen intención de incrementar su ahorro: así lo ha declarado el 56% (+1%). Las tasas más altas de intención de ahorro se dan en Polonia, Portugal, Rumanía, Reino Unido y Suecia. No obstante, los datos de los previos años demuestran que las tasas de ahorro real más altas las presentan Alemania, Francia y Suecia.
El informe señala que el estado de ánimo general de los europeos, teniendo en cuenta las crisis internacionales y sus efectos sobre el día a día, es buena y se mantiene estable. La nota media europea se sitúa en el 5,2. Suecia y Polonia son los más optimistas, con puntuaciones de 5,9 y 5,8, respectivamente. España se sitúa muy cercana a la media con un 5,3 y los franceses y rumanos son los más pesimistas, con una media de 4,7 en ambos casos.
Cuando se pregunta a los encuestados por la situación personal, la tendencia cambia considerablemente. Los europeos consideran más favorable su posición individual que la general; la nota media sube casi un punto, hasta el 6,1. Los más optimistas son los británicos y belgas, con puntuaciones medias de 6,5. España iguala la media y Rumanía se mantiene como el más pesimista (5,7), mientras los franceses alcanzan el seis.
Esta mejora en la percepción individual viene ligada al siguiente dato: en los últimos 10 años, la sensación de los europeos de que sus ingresos son inferiores a la media se ha reducido. No obstante, continúan mostrándose cautelosos respecto a su situación financiera: solo una cuarta parte considera que su situación es mejor a la de la mayoría.
En este sentido, españoles, rumanos, suecos y franceses se muestran más críticos: en torno al 35% considera que su situación financiera es inferior a la del resto en su país. Por otro lado, alemanes, británicos y polacos se muestran más optimistas, pues más del 30% considera que sus ingresos son superiores a la media.
El fantasma de la inflación sigue presente a pesar de la estabilización
La inflación se ha estabilizado en torno al 2% anual en el territorio europeo: objetivamente, ya no presenta un problema económico. Sin embargo, su fantasma sigue muy presente en la percepción de los consumidores: el 88% (+2%) cree que los precios han aumentado. En el caso de Rumanía, la percepción de la población está sintonizada con su realidad económica: la inflación se sitúa en torno al 7% en su caso.
No obstante, españoles e italianos destacan por tener la sensación de que los precios han subido considerablemente, a pesar de que la inflación en ambos países esté controlada.
Consumir, para la mayoría de séniors, es darse algún capricho de vez en cuando
El 91% de los séniors afirman que “se dan un gusto” de vez en cuando, frente al 83% de los menores de 60. Además, el 88% de las personas mayores considera que el confort es importante, no obstante, procuran evitar los gastos superfluos, situándose 11 puntos por encima de los jóvenes en este caso.
A pesar de los caprichos ocasionales, la tendencia de consumo para los séniors está clara: a mayor edad, menor gasto. El estudio demuestra que, si miramos el consumo a nivel intergeneracional, el comportamiento es igual en todos los países, adoptando una forma de campana: los menores de 30 y los mayores de 60 son los que menos gastan.
En relación con el consumo, los séniors son los que prestan más atención al precio y la calidad de los productos que desean comprar. También son más propensos al consumo sostenible: una de cada tres personas mayores prefieren reparar un producto antes que comprar uno nuevo.
En lo relativo al comercio digital, el estudio demuestra que 15% de las compras en Europa se realizan por internet. En el caso de los mayores, aunque su consumo digital ha aumentado (principalmente en alimentos, ropa, electrodomésticos, muebles y viajes) el 26% no ha comprado nunca por internet. Desciende, además, el porcentaje de encuestados sénior que cree estar hiperconectado a nivel digital, con un 15% (frente al 38% de 2016).
La inteligencia artificial se hace un hueco: antes de comprar un bien de equipamiento, un 13% de los mayores de 60 años utiliza la IA para comparar información, subiendo hasta el 19% en mayores de 50. Además, el 71% de los mayores de 60 busca a menudo información en internet con el mismo objetivo, aunque el 79% prefiere acudir a las tiendas físicas para comparar los productos.










