La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha analizado la evolución de los precios de la carne de cerdo entre abril de 2024 y abril de 2026 a través del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) y ha constatado una brecha creciente e injustificada entre lo que cobra el ganadero y lo que paga el consumidor final.
Según explica la organización, en abril de 2024, el precio en origen, es decir lo que recibía el ganadero por cada kilogramo de cerdo, era de 1,83 euros el kilogramo. El precio en destino, (lo que pagaba el consumidor en el supermercado), era de 6,45 euros el kilogramo. La diferencia entre ambos, ascendía a 3,52 euros por kilogramo, con una diferencia porcentual entre el campo y la mesa del 252%.
Dos años después, en abril de 2026, la situación ha cambiado radicalmente y de forma opuesta para cada extremo de la cadena, explica COAG, que asegura que el ganadero cobra ahora 1,30 euros el kilogramo, un 28,9% menos que en abril de 2024. El consumidor, sin embargo, paga 6,90 euros el kilogramo en el supermercado, un 6,9% más que hace dos años, el precio más alto registrado en toda la serie histórica analizada. El diferencial entre granja y supermercado ha escalado hasta los 5,31 euros por kilogramo y el margen IPOD se sitúa en el 431%.
Una transferencia de rentas del campo al lineal
“Los datos evidencian que la bajada del precio en origen no se ha trasladado en ningún momento al consumidor. Todo lo contrario: mientras el ganadero venía sufriendo una caída continuada de sus ingresos a lo largo de 2025 y principios de 2026, el precio en el supermercado no solo se mantenía estable sino que seguía subiendo, marcando su máximo histórico en abril de 2026”, explica COAG..
Esta evolución supone una transferencia neta de rentas desde el productor hacia la cadena de distribución e industria cárnica. Ni el ganadero mejora su posición, (que sigue cobrando por debajo de lo que cobraba hace dos años, con una subida de costes por el impacto de la Guerra en Irán), ni el consumidor se beneficia de una bajada de precios en origen que, según todos los parámetros del mercado, debería haberse trasladado al lineal, asegura la organización.
En relación a ello, desde COAG se reclama al Ministerio de Agricultura, en especial del Director General de Alimentación, José Miguel Herrero, la actualización y publicación de los estudios de cadena de valor y costes de los alimentos básicos más consumidos.
“En el caso del porcino, el último estudio publicado por el MAPA data de 2013, con datos totalmente obsoletos de márgenes y costes de cada eslabón. Desde hace años, COAG ha reclamado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el desarrollo de estudios rigurosos de cadena a través del Observatorio de la Cadena Alimentaria, así como la recuperación de la publicación oficial de precios origen–destino que el propio ministerio realizaba hasta 2017. No es una petición menor. Es precisamente, una forma de fortalecer la transparencia desde lo público. Sin embargo, esos estudios dejaron de realizarse. Y con ello, el Estado dejó de ofrecer una referencia clara y accesible sobre cómo evolucionan los precios a lo largo de la cadena. Es una dejación de funciones negligente”, ha remarcado Andoni García, responsable de Cadena Alimentaria de COAG.










