En el año móvil cerrado a junio de 2026, el mercado de alimentación y bebidas para consumo doméstico registró un incremento del 1% en el volumen comprado por los hogares españoles hasta alcanzar los 27.124 millones de kilos/litros y un crecimiento del 3,6% en valor, hasta los 88.563,1 millones de euros, según los últimos datos publicado por el panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Por tipos de productos, los datos revelan que el consumo de carne por parte de los hogares cerró el año móvil con estabilidad aunque con diferencias entre los diferentes segmentos. La carne congelada ha crecido un 6,8% en volumen, seguida de la carne transformada, con un incremento del 1,6%, mientras que la carne fresca registró un descenso del 0,6%.
El aumento de las compras de carne fresca de cerdo (4,5%) no ha sido suficiente para compensar las caídas observadas en el resto de variedades de carne fresca. Destaca el descenso en volumen de la carne de vacuno (7,3%) y de ovino/caprino (10,4%), que registró la mayor caída. También cayó el volumen comprado de la carne de conejo en un 5,1%, mientras que la carne de pollo se mantuvo estable.
En cuanto a los productos de la pesca, presentaron una disminución del 2,5% en el volumen adquirido por los hogares. La categoría de pescados explica parte de la caída, con un descenso del 3,9%, debido al comportamiento del pescado fresco, cuya demanda disminuyó un 5,2%. Aunque el pescado congelado creció un 0,7%, este incremento resulta insuficiente para compensar la pérdida del conjunto de la categoría. Sin embargo, el marisco/molusco/crustáceo aumentó el volumen un 0,6%, mientras que el pescado/marisco conservado redujo su volumen un 2,8% respecto al año anterior.
Por otro lado, la leche líquida se mantuvo estable con respecto al año anterior, mientras que los huevos ha sido una de las categorías que presenta mayor crecimiento con un incremento del 4,1% del volumen. Asimismo, las legumbres crecieron un 3,7%, las harinas y sémolas un 2,7% y los platos preparados un 5%.
Frente a ello, han perdido presencia en la cesta de la compra productos como el pan, cuyo volumen se redujo un 2,8%, y el azúcar, que descendió su volumen un 3,2%. El mercado de aceite registró una reducción del 2% en volumen, tendencia que encuentra su causa en los dos principales segmentos; el aceite de oliva, que decreció un 0,7%, y el aceite de girasol, cuya demanda disminuyó un 2%.
En los productos frescos destaca el aumento de la compra de patata fresca, con un incremento del 1,3%. Mientras que el volumen de fruta fresca se mantuvo estable y se redujo el volumen de hortalizas frescas en un 1,1%. Dentro de las hortalizas frescas, destaca el crecimiento del tomate, que incrementó su demanda un 1,6%, mientras que se redujo el volumen de cebollas, lechuga, judías verdes y coles.
En la categoría de frutas frescas se observa una evolución desigual según el tipo de producto. Por un lado, aumentó el volumen comprado de frutas como melón, sandía, cereza, ciruela, uva y kiwi, reflejando una mayor demanda de estas referencias por parte de los hogares. Por otro, algunas de las frutas con mayor peso en la cesta de la compra registraron descensos, como la naranja (8,2%), la mandarina (5,3%), el plátano (4%), la pera (4,8%), la manzana (4,9%) y las fresas (8,7%).
En el mercado de bebidas para consumo en el hogar, las bebidas derivadas del vino han destacado por un crecimiento del 12,9%. Sin embargo, el volumen total de vino disminuyó un 2,4%. También se redujeron las compras de cerveza, con una caída del 2,3%, y de bebidas espirituosas, que descendieron un 7,4%. En cambio, categorías como la sidra, que aumentó un 7%, el agua envasada, con un crecimiento del 2,2%, y las gaseosas y bebidas refrescantes, que aumentaron un 1,1% su volumen, reforzaron su peso dentro del conjunto de bebidas consumidas en los hogares.










