Hacer la compra ha dejado de ser una rutina para convertirse en un cálculo. El último estudio de la app financiera Plazo refleja que el consumidor vigila muy de cerca los precios a la hora de ir al supermercado, ya que los hogares españoles ya destinan de media 90 euros semanales a la compra en el supermercado.
El 62% de los encuestados reconoce que la compra semanal le complica más llegar a fin de mes que antes del verano. Casi la mitad (49%) admite que cada vez le cuesta más y un 13% confiesa que, directamente, no llega. Ni siquiera quienes cuadran las cuentas salen indemnes: un 38% llega a final de mes, pero ha visto cómo se evapora su capacidad de ahorro.
El contexto tampoco ayuda. El IPC se situó en septiembre en un 4,9% interanual, su nivel más alto desde febrero de 2023, según el INE, impulsado por la subida de los precios del transporte (+10,5%) y de la vivienda y los suministros (+7,2%). Cuando el combustible y la factura de la luz aprietan, el supermercado se convierte en la partida en la que los hogares tienen más margen para recortar.
Ese esfuerzo se traduce en un desembolso medio de 90 euros semanales. Seis de cada diez consumidores (60%) se mueven en una horquilla de entre 40 euros y 100 euros, y una de cada cuatro (26%) supera los 100 euros. La compra, además, ya no se resuelve en una sola visita: el 42% acude al supermercado dos o más veces por semana, un hábito que apunta a compras más pequeñas y vigiladas, pensadas para no comprometer el presupuesto.
Mercadona, Lidl y Carrefour, los supermercados más populares
En cuanto a preferencias por supermercados, Mercadona, Lidl y Carrefour se consolidan un año más como los más populares, elegidos por un 43%, un 15% y un 10%, respectivamente de los consumidores consultados por Plazo. Muy por detrás se posicionan Dia (6%), Consum (5%) y Ahorra Más (5%).
A la hora de elegir una cadena de supermercados, la relación calidad-precio es el criterio número uno para el 61% de los compradores, prácticamente a la par con la cercanía al domicilio (59%). La variedad de productos (33%) queda en un segundo plano. En cambio, la exclusividad (6%) o la entrega a domicilio (4%) apenas cuentan, porque cuando el presupuesto se estrecha lo que importa es la eficiencia. En cualquier caso, la fidelidad tiene límites: el 41% de los encuestados asegura haber abandonado alguna cadena porque le decepcionó.
Vacuno y fruta fresca, el termómetro de la subida de precios
Aunque los alimentos subieron un 2,7% interanual en septiembre, según el INE, el 88% de los consultados por Plazo asegura pagar más que hace un año. Dos productos reflejan bien cómo está cambiando la cesta. La carne de vacuno es la más presente en la compra (57%), pero un 38% la ha dejado para ocasiones especiales por su precio. La fruta fresca es lo que más se compra (60%), pero un 13% de los consumidores reconoce que ha reducido su consumo para ahorrar. No es casualidad: la carne (58%) y la fruta y la verdura (38%) encabezan la lista de productos que más se han encarecido según los consumidores, seguidas de los huevos (37%). Mientras unos hogares mantienen sus hábitos, otros ya recortan incluso en lo básico.
Ante este panorama, un 43% cambia la ternera por el pollo, otro 35% renuncia a los platos preparados y un 31% llenan el carro de artículos de marca blanca. Asimismo, uno de cada cuatro consumidores ha prescindido del pescado (25%) o de los embutidos de mayor calidad (25%). Un 14% ha cambiado el aceite de oliva por el de girasol.
Limpieza y cosmética, el otro frente de la cesta
La subida de precios tampoco da tregua fuera de los pasillos de alimentación. Los productos de limpieza encabezan la percepción de encarecimiento (59%), seguidos de los cosméticos de uso diario (44%), como champú, gel de ducha o pasta de dientes. Esta sensación coincide con los datos oficiales: la categoría a la que pertenecen los productos para el cuidado personal se ha encarecido un 3,1% en el último año, según el INE, por encima de los alimentos. El papel higiénico y de cocina (26%) y los productos de higiene íntima femenina (25%) completan la lista de gastos básicos que pesan cada vez más.
Otras fórmulas de ahorro
Los descuentos se han convertido en un aliado habitual en el supermercado: más de la mitad de los consumidores (54%) utiliza vales de descuento o códigos promocionales y tres de cada cuatro tienen tarjeta de cliente de algún supermercado. A estas fórmulas se suma el cashback: casi uno de cada tres consumidores (30%) ya utiliza métodos de pago que le devuelven parte de lo que gasta en el supermercado. Es una forma de ahorrar sin cambiar de hábitos, porque el ahorro llega con cada compra y no exige renunciar a ningún producto. En un momento en que cada euro cuenta, el cashback tiene todavía mucho margen para crecer entre los hogares que buscan aliviar el peso de la cesta.
La tarjeta de débito sigue siendo el método de pago más habitual en el supermercado (49%), aunque ya no es la opción de la mayoría. Más de la mitad de los consumidores recurre a alguna fórmula de financiación para pagar la compra: un 37% utiliza la tarjeta de crédito y un 14% prefiere aplazar o fraccionar el pago. Son herramientas que permiten ajustar los gastos al ritmo de los ingresos y repartir el coste de la cesta a lo largo del mes.










