La evolución de los precios está condicionando las decisiones de compra en los hogares españoles. De este modo, más de la mitad de la población (52,5%) afirma haber reducido el consumo de algún producto alimentario como consecuencia de la subida de los precios, incluidos alimentos básicos y habituales en su dieta.
Asimismo, entre quienes han tenido que ajustar su cesta de la compra, el pescado (55,2%) y la carne (50,2%) son los alimentos cuyo consumo más se ha reducido, por delante de los productos no esenciales (39,3%). Sin embargo, los recortes también alcanzan a alimentos básicos como la fruta (24,7%), los huevos (21,7%), la verdura (14,6%) y la leche (10,1%). Una situación que refleja cómo el aumento del coste de la alimentación no solo afecta al presupuesto familiar, sino también a las decisiones sobre qué productos se pueden incorporar a la dieta.
El precio supone, además, una barrera para avanzar hacia una alimentación más saludable y sostenible. El 58,5% de la población señala el coste elevado como el principal obstáculo para consumir más productos ecológicos, orgánicos o de proximidad. En este sentido, casi la mitad (49,2%) considera que unos precios más ajustados ayudarían a incrementar su presencia en la cesta de la compra.
Así lo recoge el III Estudio sobre Conductas Sostenibles de la población española de Triodos Bank que revela los retos a los que están haciendo frente los españoles, como son el acceso a una vivienda digna, el encarecimiento de la cesta de la compra, la factura energética o la capacidad de ahorro.
Disminuye la capacidad de ahorro
El aumento de los gastos cotidianos también condiciona la capacidad de ahorro en los hogares españoles, que muestra un ligero retroceso respecto al año anterior. Aunque el 78,2% de la población afirma conseguir ahorrar en alguna medida, este porcentaje ha descendido casi 2,5puntos respecto a 2025. En concreto, el 41% asegura que puede ahorrar todos o casi todos los meses, frente al 43,7% de 2025, mientras que el porcentaje de quienes nunca o casi nunca consiguen ahorrar ha aumentado del 19,4% al 21,8% en el último año.
Esta tendencia también se refleja en la cantidad de dinero que los hogares consiguen reservar mensualmente. Entre quienes ahorran, el 43,9% destina entre el 10% y el 20% de sus ingresos a este fin, mientras que el 37,7% no alcanza el 10%. Una cifra que llama la atención si se tiene en cuenta la recomendación general de la regla financiera del 50/30/20, que propone distribuir los ingresos mensuales en tres categorías: destinar el 50% a necesidades básicas, como la vivienda, la alimentación y los suministros; el 30% a gastos personales y de ocio; y el 20% al ahorro.
Las dificultades para ahorrar conviven, además, con una percepción positiva de la propia gestión financiera. Aunque el 84,2% de la población se considera organizada o muy organizada con su dinero, casi una de cada cuatro personas (24,9%) reconoce que “siempre” o “a menudo” le cuesta llegar a fin de mes. Reducir gastos (74,4%) y la búsqueda de ingresos adicionales (35,7%) son las alternativas más señaladas por la ciudadanía.










