La segunda edición del Suma Net Zero Index (SNZI), presentado por Suma Impact Foundation y PwC, analiza la participación ciudadana en la transición sostenible y sus implicaciones para los sectores de alimentación, energía y movilidad.
En concreto, el 69% señala que recibir incentivos económicos le ayudaría a adoptar hábitos más sostenibles, mientras que el 62% considera importante contar con información clara y cercana sobre cómo le afecta el cambio climático y cómo pueden influir sus acciones individuales.
El 42% menciona la falta de recursos y considera que llevar un estilo de vida sostenible está al alcance de quienes tienen mayor poder adquisitivo. El 41% desconoce qué más puede hacer, además de reciclar y controlar el consumo de agua y electricidad. El 39% percibe que sus acciones individuales tienen poco impacto y señala la capacidad de actuación de gobiernos y empresas.
Por áreas, las demandas de los encuestados varían. En alimentación, el 72% señala el coste de los productos ecológicos o de proximidad como obstáculo; en movilidad, el 82% menciona limitaciones del transporte público, como la cobertura, la frecuencia o los horarios; y en energía, el 75% menciona el apoyo económico, con ayudas, subvenciones y financiación para reformas eficientes y placas solares.
Pese a estas barreras, el informe también detecta una voluntad de cambio, especialmente en la compra de bienes (59,5%). Esa disposición, sin embargo, no siempre se dirige a donde más pesa la huella. La carne roja supone el 12,1% de la huella total, pero solo el 4,5% prevé cambiar su consumo. En movilidad, el 22,4% quiere cambiar su uso del coche, pero solo el 6,5% se plantea reducir los vuelos, que representan el 12,7% de la huella. Esta diferencia también se refleja en cómo se percibe el impacto de los residuos, a los que la ciudadanía atribuye el 20% de su huella, frente al 4,4% que representan según las estimaciones.
Si estas intenciones se trasladaran a la práctica, la huella individual podría reducirse un 5,1% en doce meses, según las estimaciones del SNZI. Este potencial de reducción parte de los cambios de hábitos declarados en la encuesta y está condicionado a que existan alternativas que faciliten su puesta en práctica.
Para las compañías, estos resultados también son importantes. “Comprender qué necesita la ciudadanía para cambiar sus hábitos es relevante para las decisiones empresariales. Los resultados del estudio pueden ayudar a orientar el diseño de productos y servicios, las condiciones de acceso y la información a los consumidores y clientes, para que las opciones sostenibles encajen mejor en las prioridades y en la vida cotidiana de los hogares”, añade Marga de Rosselló, socia de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC España.
“Para avanzar en una transición sostenible y justa necesitamos entender qué pueden cambiar las personas y qué apoyos requieren para hacerlo. Con el Suma Net Zero Index queremos conectar las necesidades de los hogares con las decisiones de empresas y administraciones, prestando atención a quienes encuentran mayores dificultades para participar en esta transición”, afirma José Luis Ruiz de Munain, director general de Suma Impact Foundation.










