En plena expansión del comercio electrónico, la tienda física ha evolucionado y se consolida como espacio de experiencia y relación con el cliente, según confirma la sexta edición de The New Habitat 27/28, el informe anual de tendencias promovido por APE Grupo.
Elaborado a partir de una investigación internacional y de la consulta a 352 profesionales del diseño, la arquitectura y la creación de espacios, el estudio analiza cómo evolucionan los entornos comerciales en un contexto marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles y las profundas transformaciones sociales que afectan a la forma de vivir, trabajar, viajar y consumir.
En cuanto a retail, el trabajo recoge que pese al crecimiento constante del comercio electrónico, la tienda física mantiene un papel estratégico para las marcas. Su valor diferencial reside en aquello que la compra online no puede replicar: la interacción humana, la experiencia sensorial y la capacidad de generar comunidad. Como señala Cecilia Guarás, de Bobo Choses, “la tienda física permite materializar el universo de una marca de una manera que el e-commerce no puede”.
En este contexto, el informe identifica el auge de la denominada economía del significado, una tendencia que transforma la tienda en un espacio donde suceden cosas más allá de la compra. Eventos, talleres, descubrimiento de productos y experiencias compartidas convierten el punto de venta en un lugar capaz de reforzar el vínculo emocional entre consumidores y marcas. La flexibilidad se consolida como una prioridad estratégica para responder a esta nueva realidad: un 23,4% de los profesionales sitúa la capacidad de adaptar las tiendas a diferentes usos, activaciones y experiencias entre los principales retos del diseño comercial actual.
La inteligencia artificial también empieza a integrarse en la experiencia comercial, aunque con un papel claramente complementario. Mientras los asistentes digitales facilitan recomendaciones, localización de productos o procesos de pago más ágiles, la atención humana continúa siendo un factor diferencial cuando se busca confianza, asesoramiento y personalización. En palabras de Leticia Yangüela Martí, de HMY y especializada en proyectos nacionales e internacionales de Brands & Retail, “la tecnología debe encargarse de la parte operativa (stock, localización de producto o pago) para que el espacio físico pueda dedicarse al disfrute, la inspiración y a fomentar una relación más significativa con la marca”.
A estas transformaciones se suma el auge del denominado retail infiltrado, una tendencia que difumina las fronteras entre comercio, cultura, ocio y vida cotidiana. Las tiendas dejan de concebirse como espacios aislados para integrarse de forma más natural en la ciudad y en las rutinas de las personas, dando lugar a formatos híbridos que combinan funciones de tienda, cafetería, galería, biblioteca o punto de encuentro. El resultado es un modelo de retail más abierto, flexible y conectado con su entorno, donde la experiencia adquiere tanto valor como el propio producto.La inversión acompaña este giro: el presupuesto en diseño de espacios comerciales crecerá un 4,3 % durante el próximo año.
En definitiva, más allá de las particularidades de cada sector, el trabajo identifica una tendencia común: los espacios dejan de diseñarse para una única función y pasan a responder a formas de vida cada vez más cambiantes. La vivienda incorpora nuevas fórmulas de convivencia y envejecimiento; los hoteles evolucionan hacia experiencias centradas en el bienestar y la conexión; las oficinas buscan atraer a las personas mediante experiencias de valor añadido; y el retail se transforma en un espacio de relación y comunidad. En todos los casos, el diseño se aleja de los grandes discursos para centrarse en una cuestión fundamental: demostrar cómo los espacios contribuyen de forma tangible a mejorar la vida de las personas.










