AUARA nació hace una década con una propuesta radical en el sector de gran consumo: convertir un gesto cotidiano (comprar una botella de agua) en una herramienta de impacto social. Ahora, 10 años después, la compañía se presenta como una empresa española “100% social”, con un modelo que destina el 100% del beneficio disponible a los accionistas a financiar proyectos de acceso a agua potable, saneamiento y agricultura en comunidades vulnerables, según ha explicado Antonio Espinosa de los Monteros, CEO y cofundador de AUARA.
La facturación actual de la compañía se sitúa en 2,5 millones de euros y siete millones de litros vendidos. Ese volumen de ventas genera en torno a 330.000 euros que se transforman directamente en impacto social, contribuyendo a mejorar la vida de aproximadamente 23.000 personas adicionales cada año a través de nuevas infraestructuras de agua.
El objetivo declarado por la compañía es que «el beneficio tienda a cero en términos empresariales», explica Luis de Sande, CFO de AUARA, ya que todo el excedente se reinvierte en proyectos sociales. La evolución tras la pandemia ha sido significativa. Si en 2022 la capacidad de donación rondaba los 30.000 euros anuales, en 2023 ascendió a 60.000 euros; en 2024 alcanzó los 150.000 euros; en 2025 se situó en 220.000 euros y la previsión actual apunta a 330.000 euros. La compañía explica que acumula beneficios y los aporta progresivamente en función de su capacidad financiera, integrando esas donaciones dentro de su cuenta de resultados.
El modelo de impacto se apoya en un sistema propio de medición que monetiza el retorno social de cada euro invertido en agua, teniendo en cuenta enfermedades evitadas, muertes no producidas y potencial económico generado en las comunidades. Según sus cálculos, cada euro invertido genera alrededor de ocho euros de retorno social, dependiendo del país.
En el plano comercial, AUARA concentra más del 60% de sus ventas en hostelería, alrededor de un 15-20% en supermercados y el resto en canal online. La compañía reconoce que todavía no ocupa posiciones de “top of mind” en gran distribución, pero destaca la fidelidad de clientes y distribuidores que apuestan por un producto con un posicionamiento social diferenciado en una categoría altamente competitiva.
La incorporación de Hijos de Rivera en 2022 supuso un punto de inflexión. La entrada de este socio permitió reforzar la estructura comercial y dar mayor escala al proyecto, blindando contractualmente el carácter social de la empresa para preservar su propósito a largo plazo. AUARA defiende que su crecimiento debe ser sostenible y coherente con su misión. En un mercado dominado por volumen y precio, la marca ha optado por mantener un modelo en el que cada botella vendida es, ante todo, una palanca de transformación social.
En materia de expansión internacional, AUARA plantea un crecimiento basado más en la exportación del modelo que en el traslado físico del producto. La compañía, que lo considera como un «sueño», según Pablo Urbano, cofundador de AUARA, explica que el concepto puede replicarse en otros países a través de acuerdos con embotelladores locales, evitando así los costes logísticos y el impacto medioambiental asociados al transporte. La idea, a largo plazo, sería que la marca pueda implantarse, por ejemplo, en mercados de Latinoamérica mediante socios locales, combinando presencia comercial con el desarrollo de proyectos de acceso a agua en esos mismos territorios y cerrando así el círculo entre negocio e impacto social.

Nuevo packaging
Con motivo de su décimo aniversario, AUARA ha dado un paso más en la visibilidad de su propósito a través de una nueva imagen y un rediseño del packaging. La compañía llevaba años reflexionando sobre cómo trasladar de forma más directa su impacto social al lineal, en un entorno tan competitivo como el de las aguas envasadas. El objetivo era claro: que el envase contara mejor la historia de la marca sin recurrir a mensajes basados en la pena o el impacto emocional negativo, sino desde una narrativa positiva y dignificadora.
El nuevo diseño incorpora imágenes reales de personas vinculadas a los proyectos de la compañía, captadas en terreno por una fotógrafa que ha acompañado a la organización en distintos viajes. La decisión de utilizar fotografías auténticas responde a la voluntad de mostrar la realidad sin artificios, evitando el uso de inteligencia artificial y cuidando especialmente aspectos como la dignidad, los derechos de imagen y la sensibilidad cultural. No aparecen menores ni se recrean situaciones de vulnerabilidad extrema; la intención es reflejar a las personas desde el respeto, como protagonistas del cambio.
El proceso de creación ha sido colaborativo e implicó también a socios locales en los países donde se desarrollan los proyectos, con el fin de validar el enfoque y garantizar que la representación fuera adecuada. Para AUARA, el packaging no es solo un elemento comercial, sino una herramienta estratégica para conectar con el consumidor en el punto de venta y reforzar la coherencia entre negocio, impacto social y sostenibilidad.











Es inspirador ver cómo AUARA ha logrado combinar la sostenibilidad con un impacto social tan significativo durante estos 10 años. La evolución del packaging en la industria alimentaria es fascinante, y es un claro reflejo de cómo las empresas pueden innovar y al mismo tiempo contribuir al bienestar de la comunidad. Me gustaría saber más sobre qué planes tienen para el futuro en términos de expansión de su modelo social.