La presión sobre el coste de la vida está llevando a los consumidores españoles a anticipar cambios relevantes en sus hábitos de consumo y la cesta de la compra se sitúa como uno de los principales ámbitos donde los hogares prevén realizar ajustes si continúan las subidas de precios.
Así lo revela el Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE), elaborado por el Observatorio Cetelem, que recoge que el nivel actual de presión financiera sobre los hogares se sitúa en 71 puntos sobre 100, lo que evidencia un grado elevado de estrés económico. En este contexto, ante la posibilidad de nuevas subidas en el coste de la energía, los consumidores prevén adoptar medidas de contención del gasto, con especial incidencia en la reducción del ocio, una mayor búsqueda de precios más bajos y el aplazamiento de compras de mayor envergadura.
Este conjunto de razones revela un escenario de ajuste progresivo del consumo. Además, el hecho de que el indicador se mantenga próximo al umbral considerado de estrés muy alto, fijado en 75 puntos, sitúa al consumidor en una posición especialmente vulnerable en caso de producirse nuevos incrementos de precios.
Cesta de la compra: racionalización del gasto y búsqueda de ahorro
El encarecimiento de los alimentos provocaría una adaptación clara en los hábitos de compra. El 41% de los españoles optaría por buscar más ofertas y promociones, consolidándose como la principal estrategia. Por su parte, el 32% incrementaría la compra de productos de marca blanca y el 21% reduciría la compra de algunos productos. Solo el 5% mantendría sus hábitos sin cambios.
Por grupos de edad, el segmento de 35 a 39 años destaca en la búsqueda de promociones, con un 53%, 12,4 puntos por encima de la media. Los jóvenes de 25 a 29 años lideran la compra de marca blanca, con un 38%, mientras que las personas de 55 a 59 años sobresalen en la reducción de productos, con un 26%. Los mayores de 65 años son los que en mayor medida no modificarían sus hábitos, con un 12%, lo que apunta a una mayor estabilidad en este grupo.
Ocio y consumo no esencial: principal palanca de ajuste
El ocio y los bienes no esenciales se posicionan como la principal variable de ajuste ante el aumento del coste de la vida. El 68% de los españoles reduciría mucho o bastante este tipo de gasto, con un 33% que lo haría de forma intensa y un 34% de manera considerable. Además, un 26% lo reduciría algo y solo un 4% afirma que no lo recortaría.
El grupo de 40 a 44 años destaca en la reducción más intensa, con un 45%, mientras que los jóvenes de 25 a 29 años lideran la reducción considerable, con un 49%. Los consumidores de 50 a 54 años optan en mayor medida por ajustes moderados, mientras que los de 60 a 64 años presentan la mayor proporción de quienes no reducirían este gasto. En términos analíticos, estos datos evidencian que el ajuste del consumo se concentra en las partidas más flexibles antes de afectar a necesidades básicas.
En cuanto al ahorro, el 28% intentaría mantener su nivel de ahorro, mientras que un 27% recurriría a él para cubrir gastos. El 22% reduciría su ahorro y un 16% intentaría incrementarlo ante la incertidumbre. Por edades, los consumidores de 60 a 64 años son los más propensos a reducir el ahorro, con un 35%, mientras que el grupo de 30 a 34 años lidera el uso de ahorros para afrontar gastos, con un 36%. Los jóvenes de 18 a 24 años destacan por intentar mantener su nivel de ahorro, y los de 25 a 29 años por su intención de aumentarlo.










