La manzana yello regresa a los mercados a finales de octubre con el inicio de una nueva temporada comercial. Esta variedad de piel amarilla, desarrollada por los consorcios VOG y VIP, busca reforzar su posición en el segmento prémium y ofrecer a los consumidores una alternativa diferenciada dentro de la categoría de frutas y hortalizas.
Su característico color amarillo facilita su identificación en los lineales, mientras que su perfil aromático constituye uno de sus principales elementos distintivos. La manzana presenta notas tropicales de piña, miel y ralladura de limón, que se intensifican al morderla. A estas características se suman una pulpa fina y compacta, una textura crujiente y una elevada jugosidad.
Las perspectivas para esta nueva campaña son positivas, tanto en términos de volumen como de calidad. Según los consorcios, estas previsiones permitirán garantizar a los socios comerciales un suministro regular durante toda la temporada y ofrecer una propuesta dirigida a los consumidores que buscan productos de calidad superior y referencias exclusivas.
La campaña contará, además, con acciones de comunicación y promoción en los puntos de venta para apoyar la presencia de yello en los lineales.
«La trayectoria de yello es la de una especialidad que ha sabido forjarse su propia identidad dentro del segmento premium, gracias a sus características, a su riqueza única de aromas y fragancias y a su encanto exótico», explican Hannes Tauber y Benjamin Laimer, responsables de marketing de VOG y VIP.
Ambos destacan también el potencial de la variedad para aportar valor a la sección de frutas y verduras. «Somos conscientes del valor que esta manzana puede aportar a la sección de frutas y verduras: un producto que responde a una demanda muy específica y amplía la oferta de toda la categoría con su sabor y un posicionamiento claramente reconocible», señalan.
Yello tiene su origen en Japón, a los pies de los montes Hida, conocidos como los Alpes japoneses. Actualmente, se cultiva en los valles del Tirol del Sur-Südtirol, donde los agricultores de los consorcios VOG y VIP aportan su experiencia y dedicación para desarrollar esta especialidad.
La variedad mantiene así su apuesta por un perfil de sabor distintivo y una identidad propia dentro del segmento prémium, con el objetivo de atraer tanto a los consumidores que ya la conocen como a nuevos compradores.










