UPA Andalucía alerta de que el inicio de la campaña de verdeo llegará marcado por una fuerte presión sobre los precios en origen y por la amenaza de que una parte de la cosecha, especialmente aquella que presenta calibres insuficientes, se quede en el árbol porque su recogida no resulta económicamente viable para los agricultores.
La advertencia se produce, precisamente, cuando las previsiones apuntan a una recuperación de la producción. El segundo avance de aforo realizado por Interaceituna sitúa en 638.490 toneladas la producción potencialmente verdeable en España, un 26,9% más que en la campaña anterior y un 37,3% por encima de la media de las cuatro últimas campañas. Sin embargo, la propia interprofesional señala que la falta de precipitaciones y la evolución de los calibres hasta la recolección serán determinantes para conocer cuánto fruto podrá destinarse finalmente a aderezo.
Para UPA Andalucía, el problema es que más producción no significa necesariamente más rentabilidad. “Los agricultores con los que hemos hablado nos trasladan su preocupación ante las condiciones que se están planteando para el inicio del verdeo y ante el anuncio de algunos operadores de que no asumirán determinadas partidas de aceituna alegando falta de capacidad en las bodegas y una demanda inferior a la oferta disponible”, expone el vicesecretario general de Organización de UPA Andalucía, Francisco Moreno Navajas, quien considera que esta situación puede dejar a muchos agricultores ante una decisión especialmente difícil: asumir unos costes de recolección que no recuperarán con la venta o dejar el fruto en el árbol.
“Estamos ante una situación muy preocupante, porque puede haber aceituna que, aun estando en el árbol, no compense recogerla. Si el calibre no entra en los parámetros que exige la industria y, además, el precio que se ofrece no cubre los costes, al agricultor no le salen las cuentas”, añade. Francisco Moreno Navajas señala que el incremento de la cosecha previsto para esta campaña debe ir acompañado de unas condiciones de mercado que permitan dar salida al producto y remunerar adecuadamente el trabajo de los agricultores. “No podemos convertir una buena cosecha en un problema para el productor. Si hay más aceituna, lo que necesitamos es que exista capacidad para absorberla y que el precio se forme de manera transparente y cubra los costes efectivos de producción”, apunta.
La falta de calibre es uno de los principales elementos de incertidumbre, ya que en algunas parcelas, especialmente aquellas con elevada carga, en secanos o con riegos deficitarios, presentan frutos con escaso calibre comercial y síntomas de agostado, una situación que podría agravarse si no llegan precipitaciones antes de la recolección. El problema adquiere especial relevancia en variedades como la manzanilla y la gordal, que soportan unos costes de recolección y manejo elevados y en las que el tamaño del fruto tiene una incidencia directa sobre su valor comercial.
“El agricultor no puede pagar una recolección a precios cada vez más altos para, después, encontrarse con que la industria no quiere la aceituna por falta de calibre o que el precio que se le ofrece está por debajo de lo que cuesta producirla”, explica Francisco Moreno Navajas. En este contexto, desde UPA Andalucía consideramos especialmente preocupante que algunos operadores estén trasladando al campo la falta de capacidad de almacenamiento o una menor demanda. “La solución no puede ser que el problema de las bodegas llenas o de una menor demanda recaiga exclusivamente sobre el agricultor. Quien ha producido la aceituna necesita saber antes de recogerla que existe un mercado para ella y en qué condiciones se va a pagar”, añade el vicesecretario general de Organización de UPA Andalucía.
Francisco Moreno recuerda que la aceituna de mesa arrastra un fuerte incremento de los costes de producción, sobre todo después de los considerables aumentos sufridos en fertilizantes, carburantes, fitosanitarios, maquinaria y mano de obra. UPA Andalucía cree que esta situación refleja la presión que soportan las explotaciones y reclama que ninguna operación se cierre por debajo de los costes efectivos de producción, en línea con las obligaciones establecidas por la Ley de la Cadena Alimentaria. “Los agricultores no pueden ser el eslabón que absorba todos los desequilibrios del mercado. La ley está para cumplirse y los contratos deben recoger las condiciones que permitan al productor cubrir sus costes”, subraya.
«En este sentido, en UPA Andalucía permaneceremos vigilantes y estudiaremos las operaciones que puedan producirse por debajo de los costes efectivos de producción para, en su caso, ponerlas en conocimiento de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Además, reclamamos a la industria y a los operadores que afronten la campaña con responsabilidad y no utilicen la presión sobre los calibres, la capacidad de las bodegas o la situación de la demanda como argumento para trasladar al agricultor precios que hagan inviable la recolección. “Estamos a tiempo de evitar que una campaña que parte con una mayor producción termine dejando pérdidas en el campo. La aceituna tiene que recogerse, transformarse y comercializarse, pero con rentabilidad para todos los eslabones de la cadena”, concluye Francisco Moreno Navajas.









