Pascual ha fijado un objetivo claro para los próximos años: alcanzar los 1.000 millones de euros de facturación en 2027. Tras cerrar 2025 con 929 millones de euros (+4%), un EBITDA de 68,84 millones (+3,85%) y un beneficio cercano a los 20 millones de euros (+30%), la compañía encara una nueva fase en la que el crecimiento orgánico se combinará con una estrategia activa de adquisiciones.
El consejero delegado, César Vargas, enmarcó este objetivo dentro de una visión de crecimiento sostenido que, aunque ha permitido encadenar cuatro ejercicios consecutivos al alza, todavía no ha recuperado los niveles previos a 2019. “Hemos recuperado facturación y EBITDA, pero seguimos por debajo del escenario pre-Covid”, reconoció.
El salto hasta los 1.000 millones no se plantea como una mera evolución natural del negocio, sino como un cambio de dimensión. La compañía asume que, en el actual contexto competitivo, ganar escala es imprescindible para sostener márgenes y reforzar su posición en el mercado. En este sentido, el crecimiento previsto en torno al 4% para 2026 se interpreta como una base sobre la que construir una expansión más ambiciosa, apoyada en nuevas palancas. “La escala es absolutamente fundamental”, subrayó Vargas, dejando claro que el tamaño será un factor decisivo en la competitividad futura del grupo.
AURA: el vehículo para crecer también vía adquisiciones
La puesta en marcha de AURA actúa como catalizador de esta nueva etapa. Más allá de un rediseño organizativo, el modelo está concebido para facilitar el crecimiento inorgánico y la integración de nuevos negocios. “No es un plan estratégico, es una transformación profunda”, explicó el CEO, quien dejó entrever que la compañía explorará oportunidades de compra para acelerar su desarrollo en determinadas áreas.
El nuevo esquema, un holding con cinco unidades de negocio (Café, Lácteos, Hidratación, Internacional y Qualianza), permite dotar a cada área de autonomía, foco y capacidad de ejecución, elementos clave para abordar posibles operaciones corporativas. “Pasamos de ser una compañía a ser un grupo de compañías”, resumió Vargas, en una declaración que apunta directamente a una estructura más preparada para crecer mediante adquisiciones y alianzas.
Cada una de las unidades definidas en AURA se configura como una plataforma de crecimiento, tanto orgánico como inorgánico:
– Café: un área con potencial para ganar escala en Horeca, donde las alianzas y adquisiciones pueden acelerar posicionamiento.
– Hidratación: llamada a convertirse en eje de diversificación hacia categorías saludables, con margen para incorporar nuevos activos.
– Lácteos: foco en eficiencia, pero también en reforzar posicionamiento frente a la marca de distribución.
– Internacional: expansión en mercados en desarrollo, con oportunidades de crecimiento selectivo.
– Qualianza: consolidación en un entorno de distribución cada vez más concentrado.
En todos los casos, la compañía identifica la colaboración y las operaciones corporativas como herramientas clave para ganar dimensión.
La apuesta por el crecimiento, incluyendo adquisiciones, responde a un contexto sectorial que empuja hacia la concentración. La presión de la marca de distribución, que en leche roza el 70%, la profesionalización del canal Horeca y el incremento de costes están estrechando los márgenes y elevando las barreras competitivas. A ello se suma un consumidor más exigente y fragmentado, así como un entorno económico volátil. “El mercado está cambiando a una velocidad enorme”, advirtió Vargas. En este escenario, crecer únicamente de forma orgánica puede resultar insuficiente para sostener posiciones competitivas relevantes.
Pese a esta apertura a adquisiciones, la compañía insiste en que el crecimiento deberá ir acompañado de criterios estrictos de rentabilidad. “No vale crecer a cualquier precio”, recordó el CEO. El objetivo es combinar expansión con creación de valor, asegurando que cualquier operación contribuya a reforzar la posición del grupo en sus categorías clave.
2026, año clave para activar la hoja de ruta
Pascual afronta 2026 como un ejercicio de transición en el que deberá sentar las bases de este nuevo ciclo de crecimiento. La implantación de AURA será determinante para dotar a la compañía de la flexibilidad necesaria para ejecutar su estrategia. Con la mirada puesta en 2027, el grupo se prepara para dar un salto de escala que no solo pasa por crecer, sino por redefinir su estrategia.
“Cambiamos lo necesario para proteger lo esencial”, concluyó Vargas, sintetizando una estrategia que combina transformación interna y apertura a nuevas oportunidades para alcanzar y consolidar el umbral de los 1.000 millones de euros de facturación.










