La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte del repunte de la inflación tras la publicación del dato definitivo del Índice de Precios de Consumo (IPC) correspondiente al mes de agosto, que sitúa la tasa interanual en el 4,3%, frente al 3,6% registrado en julio. El aumento mensual del 0,7%, muy superior al 0% observado en agosto del año pasado, reaviva los temores a un nuevo episodio inflacionista.
La organización señala que “el análisis detallado de los datos pone de manifiesto que la subida de la inflación no responde a un aumento generalizado de todos los productos, sino que se concentra especialmente en sectores vinculados a la energía y determinados bienes de consumo”.
Entre las mayores subidas registradas durante agosto destacan los combustibles y productos energéticos. Asimismo, en alimentación, OCU observa una evolución desigual. Si bien la mayoría de los productos mantiene variaciones moderadas, algunos alimentos frescos experimentaron aumentos relevantes. Las legumbres verdes frescas o refrigeradas lideraron las subidas con un incremento del 19,1%, seguidas por las bayas frescas, que aumentaron un 2,6%. También se encarecieron las hortalizas de hoja o tallo, como lechugas, espinacas o apio, con un 2,4%, y productos como tomates, pimientos y pepinos, con un alza del 1,6%.
Sin embargo, OCU subraya que durante el mismo periodo también se registraron descensos significativos que contribuyeron a moderar parcialmente el impacto inflacionista. En alimentación, las frutas tropicales, los dátiles y los higos redujeron su precio un 9,9%, mientras que los cítricos frescos bajaron un 6,1%. Otras frutas frescas estacionales, como melones y sandías, registraron una disminución del 2,1%.
La organización recuerda que este contexto ha influido en decisiones recientes de política económica y monetaria, como la subida de los tipos de interés aprobada por el Banco Central Europeo (BCE) y la recuperación parcial de los incentivos fiscales al gasóleo desde el pasado 1 de septiembre. Aunque todavía es pronto para evaluar el alcance de estas medidas, OCU valora positivamente que se hayan activado mecanismos destinados a contener las tensiones sobre los precios. No obstante, la organización considera esencial reforzar las medidas que favorezcan la competencia, la transparencia y la eficiencia de los mercados, así como impulsar políticas que protejan especialmente a los hogares más vulnerables.
Así, señala que el precio de los alimentos sigue siendo un 36% más caro que hace cinco años. Una situación que, a juicio de la Organización, precisaría de una nueva bajada del IVA, recuperando los valores reducidos del año pasado, al tiempo que vuelve a solicitar la consideración de la carne y al pescado como alimentos básicos de modo que se les rebaje el IVA del actual 10% al 4%.
OCU también pide mantener los descuentos en los carburantes hasta que la evolución interanual no supere el 15%, porque, de lo contrario, el próximo mes, el gasóleo subiría más de 20 céntimos.
Además de esto, desde la organización “urgimos a adoptar otro tipo de medidas: también fiscales, como la deflactación del IRPF en los primeros tres tramos para proteger a los contribuyentes más perjudicados por la inflación, la adopción de ayudas a los consumidores vulnerables: ampliando la cuantía y los destinatarios, y simplificando el proceso burocrático, el control de la cadena alimentaria o el fomento a la libre competencia, entre otras”.










