Un total de 64 de las 236 salsas para pasta analizadas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha suspendido su Escala Saludable, un algoritmo que combina los valores de Nutriscore con la lista de aditivos y aromas de un alimento. Entre las peores, la mayoría de las salsas con base de pesto o nata, mientras que casi todas las salsas con base de tomate obtienen buenas o muy buenas calificaciones.
Según explica la organización, las diferencias se aprecian sobre todo en el tipo de grasas empleadas. Como era de esperar, las salsas con base de nata (carbonara, de quesos, de setas) tienen de media un 6,75% de grasas saturadas. Pero también las salsas con base de pesto: un 5,62%. Por el contrario, en las salsas con base de tomate (frito, napolitano, arrabiata, con albahaca, con verduras…), el empleo de aceites vegetales (de oliva o de girasol) se traduce en un aporte medio de grasas saturadas de apenas un 0,79%.
Otro factor problemático es el exceso de sal, con valores habitualmente por encima del 1% en las salsas con base de nata y, más aún, en las salas con base de pesto, donde suele superar el 2%. Mientras que la mayor parte de las salsas con base de tomate están por debajo del 1% recomendado por OCU como límite aceptable. Aunque en algunas salsas de tomate se observa, por contra, un cierto exceso de azúcar empleado para neutralizar la acidez del tomate.
El aporte calórico es otro elemento que marca grandes diferencias entre los productos analizados: frente al máximo de 91 kcal/100g de las salsas de tomate (en concreto las de tomate frito), OCU detecta hasta 187 kcal/100g en las salsas con base de nata (sobre todo en las de queso) y hasta 447 kcal/100g en las de pesto. Es decir, cinco veces más.
Excesos que también se observan en el uso de aromas y aditivos, de nuevo en las salsas con base de nata: 4 de media en las salsas carbonara, 3 en las salsas de queso y 2 en las salsas de setas; algunos de ellos no recomendables por sus riesgos para la salud, como los E- 14XX y el E250.
“En definitiva, las salsas cuya base es la nata deben consumirse solo de manera ocasional, lo mismo que las de pesto, aunque estas últimas suelen añadirse en menor cantidad al aportar un sabor muy intenso”, afirma la organización, que señala que no sucede lo mismo con las salsas de tomate: todas las analizadas aprueban la Escala Saludable de OCU y dos de las cuales destacan por sus excelentes resultados nutricionales, como son Hida Tomate frito 0% azúcares y Labore Tomate frito.










