El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, que registra las variaciones mensuales de los precios internacionales de una cesta de productos alimenticios comercializados a nivel mundial, promedió 130,8 puntos en mayo de 2026, un 0,2% menos que su nivel revisado de abril y un 2,9% más que su nivel del año anterior.
“Si bien los mercados mundiales de productos alimenticios básicos se han mantenido en general resilientes, el aumento de los precios de los cereales subraya la vulnerabilidad a los riesgos relacionados con el clima y las perturbaciones en los mercados de energía e insumos. La continua incertidumbre que afecta a las principales rutas comerciales, incluido el Estrecho de Ormuz, podría reducir el uso de fertilizantes y ejercer una presión adicional sobre los precios de los alimentos, lo que resalta la necesidad de una acción internacional coordinada”, declaró Boubaker Ben-Belhassen, director de la división de Mercados y Comercio de la FAO.
En concreto, el Índice de precios de cereales aumentó un 2,6% desde abril y fue casi un 5% más alto que hace un año, lo que refleja precios más altos en todos los cereales principales en medio de mayores costos de combustible y fertilizantes a nivel mundial y presiones relacionadas con el clima. Los precios mundiales del trigo aumentaron un 3,4% en el mes, y un 7,8% con respecto a su nivel del año anterior. Los precios del maíz aumentaron un 1,9%, un 3,9% anualizado. El índice de precios de arroz de la FAO aumentó un 2,7% con respecto al mes anterior.
Por el contrario, el índice de precios de aceites vegetales descendió un 4,6% con respecto a abril, su primer descenso mensual en 2026. Los precios internacionales del aceite de palma bajaron debido a las expectativas de una menor demanda mundial de importaciones y a la incertidumbre en los mercados de petróleo crudo, mientras que la evolución de los precios mundiales del aceite de soja fue mixta: los aumentos estacionales en la oferta exportable hicieron bajar los precios en Sudamérica, incluso cuando la sólida demanda de biocombustibles impulsó los precios en Norteamérica. Los precios del aceite de colza y de girasol subieron debido a la escasez de oferta.
Por su parte, el índice de precios de la carne subió un 0,1%. Los precios mundiales de la carne bovina aumentaron debido a la fuerte demanda de importaciones, particularmente de China y Estados Unidos, mientras que los precios de la carne de cerdo disminuyeron, principalmente debido a los precios más bajos en la Unión Europea en medio de una oferta abundante y una demanda de importaciones moderada.
Asimismo, el índice de precios de los lácteos disminuyó un 0,5% con respecto al mes anterior, debido a la caída de los precios internacionales de la mantequilla. Los precios del queso se mantuvieron estables en su mayoría, mientras que los precios de la leche desnatada en polvo aumentaron. Los precios de la leche entera en polvo mostraron una evolución mixta.
Por último, el índice de precios del azúcar aumentó un 7,5% en mayo, impulsado por datos que indican una menor proporción de la producción de caña de azúcar de Brasil destinada a la producción de azúcar, lo que aumenta las expectativas de una mayor desviación hacia el etanol, así como la preocupación de que las condiciones de El Niño puedan afectar negativamente la producción en India y Tailandia en el próximo año.










