La vuelta a la rutina tras el verano devuelve el foco a los gastos recurrentes del hogar y a la necesidad de ajustar el presupuesto de la compra. En este contexto, las marcas de distribución mantienen su avance en la cesta de los españoles y se consolidan como una alternativa para contener el desembolso sin renunciar a la calidad. Ya representan el 54% del mercado de gran consumo en España, según el informe ‘Marcas Blancas: símbolo del consumo inteligente. El valor de gastar menos sin renunciar a la calidad’, elaborado por EAE Business School.
El estudio refleja el cambio en la percepción de estas marcas. Más del 75% de los consumidores considera que las marcas de distribución ofrecen una buena relación calidad-precio, mientras que las perciben un 22% más económicas que las marcas de fabricante. Además, un tercio de los españoles afirma haber incrementado su consumo de marcas de distribución respecto al año anterior.
La evolución muestra que la elección de la marca propia ya no responde únicamente a la búsqueda del precio más bajo. Calidad, confianza y valor percibido ganan peso en las decisiones de compra, configurando un consumidor que busca equilibrar el coste con las prestaciones del producto.
Una opción integrada en la cesta
La vuelta a los hábitos habituales de compra después del periodo estival convierte septiembre en un momento especialmente relevante para reorganizar el gasto del hogar. Planificar la cesta, comparar precios y valorar la relación calidad-precio se presentan como algunas de las vías para controlar el desembolso en las compras recurrentes del supermercado.
En este escenario, las marcas de distribución cuentan con una presencia significativa en categorías de compra frecuente, entre ellas alimentos envasados, lácteos, yogures y postres. Su peso permite a los consumidores disponer de alternativas para ajustar la composición de la cesta en función del presupuesto.
Pero el precio no es el único factor que explica su consolidación. El 70% de los españoles se declara satisfecho con las marcas de distribución, mientras que otro 70% considera que ofrecen productos de buena calidad y el 72% afirma que cuentan con productos de confianza.
Estos porcentajes reflejan una percepción más asentada de la marcas de distribución y una progresiva normalización de su presencia en las decisiones de compra.
La relación entre marcas de distribución y ahorro también incorpora otros criterios de consumo. El 53% de los españoles considera la sostenibilidad un factor decisivo en la compra, mientras que el 66% identifica el ahorro de costes como el principal beneficio de apostar por marcas de distribución comprometidas con la sostenibilidad.
La elección de estas enseñas responde así a una combinación de factores en la que el precio mantiene un papel relevante, pero convive con la calidad percibida, la confianza y la sostenibilidad.
Alejandro Alegret, coautor del estudio y profesor de EAE Business School, destaca que las marcas de distribución han dejado de competir exclusivamente por precio y se han convertido en una opción asociada al consumo inteligente. Según señala, los consumidores las eligen no solo para ahorrar, sino también por la confianza que generan y por su percepción como alternativas que combinan calidad, sostenibilidad y accesibilidad.
España, entre los mercados con mayor penetración
El peso alcanzado por las marcas de distribución sitúa a España entre los mercados europeos donde tienen una mayor presencia. Según datos de Nielsen y la PLMA recogidos en el informe, en 2024 las ventas de marcas propias en 17 países europeos alcanzaron los 352.000 millones de euros, con una cuota media del 38,1%.
España, junto con Suiza, Reino Unido y Alemania, supera el 45% de participación de las marcas de distribución. En el mercado español, su cuota alcanza ya el 54% del gran consumo.
La evolución responde a una combinación de factores que incluye precio, proximidad, innovación, calidad percibida, sostenibilidad y confianza. Con la vuelta a la rutina, las marcas de distribución afrontan así una nueva etapa en la que su papel en la cesta de la compra parece cada vez menos ligado a una elección puntual para ahorrar y más integrado en los hábitos de consumo de los hogares.










