Con el curso escolar tocando a su fin, la subida de precios vuelve a marcar la planificación de las vacaciones de verano de los consumidores españoles. Según el último estudio sobre hábitos de consumo elaborado por la app financiera Plazo, el 62% está recortando gastos para poder irse de vacaciones.
Además, un 18% viajará menos días y un 15% asegura que este año no puede permitirse salir. Solo un 5% afirma no verse afectado por el encarecimiento.
Los datos muestran un escenario en el que las vacaciones se mantienen como una prioridad para buena parte de los consumidores, aunque cada vez más condicionada por el presupuesto disponible. El encarecimiento del alojamiento, el transporte y la restauración obliga a realizar ajustes relativos a destinos, duración y fórmulas de pago, sin que ello implique necesariamente renunciar al descanso estival.
En este contexto, la previsión de gasto medio se sitúa en torno a los 657 euros por persona, incluyendo desplazamiento, alojamiento y gastos en destino. A este respecto, el estudio de Plazo identifica el gasto en alojamiento como el principal factor de presión sobre el gasto vacacional. El 45% de los consumidores señala esta partida como la más cara de su viaje, por delante del transporte (24%), la comida y restauración en destino (20%) y las actividades turísticas (11%).
Por todo ello, se imponen las estancias más cortas, lo que permite a los consumidores mantener el viaje, y reducir, al mismo tiempo, el gasto total. En esta línea, el 31% de los consumidores asegura que viajará una semana y el 28% tan sólo unos días, es decir, menos de una semana. Otro 25% disfrutará de dos semanas, frente a un 8% que se irá un mes, un 6% tres semanas y un 2% más de un mes. La duración se convierte, por tanto, en una de las principales palancas de ajuste para quienes no quieren renunciar a las vacaciones.
La financiación gana peso en el pago de las vacaciones
La forma de pagar las vacaciones también supone un indicativo de la creciente presión del gasto sobre los hogares. El 28% de los consumidores pagará sus vacaciones a plazos, el 23% abonará una parte por adelantado y el resto al llegar al destino, y el 22% recurrirá a la tarjeta de crédito. Solo el 15% paga todo por adelantado y un 12% solicitará un préstamo.
Estos datos apuntan a una mayor necesidad de repartir el desembolso asociado a las vacaciones. En un contexto de precios elevados, la planificación financiera se ha convertido en un elemento clave para asumir el gasto del verano sin comprometer el presupuesto mensual.










