La falta de tiempo, el impacto de la inflación y la búsqueda de eficiencia están acelerando los cambios en los hábitos de compra y consumo. En este escenario, la conveniencia se consolida como uno de los grandes motores de crecimiento, impulsando el desarrollo de categorías como “food-to-go”, “ready-to-eat” o “ready-to-heat” en múltiples canales.
Así lo revela el ‘Informe sobre Cuota de Estómago’ presentado por la responsable de Customer Management de AECOC, Maite Echevarría, que analiza cómo el consumidor reparte su gasto en alimentación entre distintas soluciones.
Presentado durante la jornada ‘Oportunidades en soluciones culinarias’ organizada por AECOC en el marco de Alimentaria 2026, el trabajo confirma que “estamos ante un consumidor que busca optimizar su día a día sin renunciar a la calidad ni a la experiencia. Esta nueva realidad la hemos identificado con el término de ‘foodvinience’, entendido como una tendencia que fusiona la comida preparada de calidad (food) con la rapidez y accesibilidad de las tiendas de conveniencia (convenience). Esto está ampliando el campo competitivo más allá de los canales tradicionales”, tal y como ha explicado Maite Echevarría.
El desayuno y las ocasiones entre horas, grandes oportunidades
El análisis identifica el desayuno de media mañana como uno de los momentos con mayor potencial de crecimiento, impulsado por la inmediatez, la proximidad y la necesidad de soluciones rápidas.
Actualmente, solo un 15% de los consumidores opta por fórmulas de desayuno cerradas, lo que abre la puerta a propuestas que simplifiquen la decisión de compra. En este sentido, la opción de paquetes cerrados que combinen bebida, acompañamiento y una oferta saludable permite responder a la “fatiga de decisión” del consumidor y captar a aquellos que priorizan el ahorro de tiempo. “El éxito no está en ofrecer el precio más bajo, sino en ser la solución más rápida para quien tiene prisa y la más adecuada para quien busca un momento de pausa”, ha señalado Echevarría.
Además, el estudio apunta a una demanda creciente de variedad y opciones saludables, todavía poco desarrolladas en este momento de consumo, lo que representa una oportunidad para diferenciar la propuesta de valor.
El avance de los modelos híbridos
Los datos de AECOC Shopperview también evidencian el creciente peso de la hibridación entre canales. El 59% de los consumidores ha detectado la presencia de productos de cadenas de restauración en supermercados, ya sea en forma de platos preparados o kits listos para cocinar. De ellos, el 61% ya los ha probado y un 91% afirma que repetiría, lo que confirma el potencial de estas alianzas para generar nuevas ocasiones de consumo.
Asimismo, el informe destaca la relevancia del consumo fuera del hogar en el entorno laboral. El 70% de los trabajadores desarrolla su actividad fuera de casa y el 78% come en su lugar de trabajo en alguna ocasión. Aunque el 50% opta por llevar comida preparada desde casa, ganan peso alternativas como los platos preparados del retail (12%) o el take away (13%).
Ajustes en el foodservice europeo y perspectivas de crecimiento
Durante la jornada, la vicepresidenta de Foodservice Europe de Circana, Edurne Uranga, ha analizado la evolución del sector en Europa, marcada por un contexto de ajuste en el consumo. “Los principales mercados europeos están registrando una ligera caída en las visitas, aunque las previsiones para 2026 apuntan a una recuperación progresiva”, ha señalado.
En conjunto, los cinco grandes mercados europeos acumulan una caída del 0,9% en visitas al foodservice, si bien se espera un crecimiento del 0,8% en 2026. En España, según el análisis de la experta, el mercado se caracteriza por una elevada fragmentación y un amplio potencial de crecimiento para la restauración organizada, cuya cuota se sitúa en el 31,7%, un porcentaje inferior a la media europea.
“El consumidor español sigue siendo muy de sala, pero el crecimiento se está produciendo fuera de ella. Esto indica una clara oportunidad en ocasiones entre horas y en formatos más flexibles”, ha explicado Edurne Uranga. El análisis también pone de manifiesto el retroceso del delivery en España, que cae un 7% en 2025, frente al crecimiento del 4% en Europa.
A cierre de 2025, el gasto en foodservice en España alcanzó los 43.523 millones de euros, con un crecimiento del 2,4%, impulsado por el aumento del ticket medio, mientras que el número de visitas se mantiene estable.










