Este miércoles 12 de agosto entran en vigor en la UE nuevas normas sobre envases y residuos de envases. Esto modificará la forma en que se envasan los productos para proteger el medio ambiente y la salud de las personas, señala la Comisión Europea, que destaca que, además, generará oportunidades para las empresas.
El embalaje consume grandes cantidades de materias primas y genera residuos que acaban en vertederos o en el mar. Algunos productos químicos utilizados en el embalaje también pueden ser perjudiciales. Las nuevas normas abordan estos problemas estableciendo requisitos para la fabricación y composición de todos los envases comercializados en el mercado de la UE.
Asimismo, exigen que los envases sean reutilizables o recuperables, es decir, que puedan volver a utilizarse o transformarse en otro producto tras su uso. A partir de 2030, se prohibirán ciertos envases de un solo uso cuando existan alternativas más sostenibles, como los pequeños sobres de kétchup o los minibotellas de champú en los hoteles.
Las nuevas medidas harán que el embalaje sea:
-Menos residuos: los envases de plástico deben fabricarse en parte con material reciclado, con objetivos cada vez más ambiciosos para 2030 y 2040.
-Totalmente reciclable: todos los envases deben ser reciclables para 2030, de modo que sus componentes puedan utilizarse posteriormente para otros fines.
-Claramente etiquetado: las etiquetas y los colores claros facilitan la clasificación de la basura para su reciclaje, mostrando de qué está hecha, dónde depositarla y cómo devolverla para su reutilización.
-Más inteligente: se reducirán los embalajes innecesarios y el espacio vacío en las entregas.
-Más fácil de reutilizar, rellenar y recoger: se reforzarán los sistemas de depósito y devolución. Las empresas deben ofrecer opciones de reutilización o recarga siempre que sea posible, sin coste adicional.
-Más justo y seguro: las marcas que utilicen materiales no reciclables o perjudiciales para el medio ambiente tendrán que pagar por su limpieza. Se restringirá el uso de sustancias químicas persistentes (PFAS) dañinas y cancerígenas en los envases de alimentos.
“La UE trabaja para proteger y mejorar el medio ambiente y construir una economía más circular, sostenible y competitiva. La legislación sobre envases aborda los desafíos ambientales que generan los residuos de envases, armoniza las normas para las empresas en todo el mercado único y crea oportunidades para las empresas que participan en el reciclaje y en soluciones de envasado sostenibles”, concluye la Comisión Europea.










