La cultura del «SIN» ya lleva décadas instalada en la cesta de la compra de los españoles. Según datos de un estudio elaborado por Ambar junto a YouGov, el 79% de los españoles consume habitualmente lácteos semi o desnatados, el 71% ha normalizado los refrescos sin azúcar y el 64% recurre a las bebidas sin cafeína. Además, más de la mitad, el 55%, opta ya por repostería sin azúcar y el 51% por chocolates sin ella. En ese mismo camino, la cerveza sin alcohol ha alcanzado ya al 47% de los españoles, consolidándose como una elección habitual y no como una alternativa puntal.
Una tendencia que, lejos de responder a una moda pasajera, refleja un cambio estructural en los hábitos de consumo: elegir el «SIN» no es renunciar, es decidir. El trabajo confirma de este modo cómo el consumidor ha pasado de ver lo “SIN” como una rareza a convertirlo en una seña de identidad generacional y es que, más de la mitad de los ciudadanos, lo integran ya como una elección consciente.
Según el Estudio Ambar sobre la generación SIN la sociedad española empezó a normalizar el “SIN” a partir del 2010. La investigación revela que vivir «SIN» es ya el nuevo estándar del estilo de vida español, aunque cada generación prioriza su propia versión de esa libertad.
Cerveza sin alcohol en el día a día
Cuando en 1976 Ambar lanzó su primera cerveza sin alcohol, la sociedad española todavía tardaría 34 años en normalizar lo que ya era posible. Según el Estudio Ambar sobre la generación SIN, no fue hasta la década de 2010 cuando los españoles empezaron a vivir el «SIN» como algo cotidiano.
Hoy, esa intuición pionera conecta de pleno con el presente: el 47% de los españoles ya consume cerveza sin alcohol de forma habitual u ocasional, y lo hace, sobre todo, desde el disfrute. El 60% afirma que no ha cambiado en absoluto su forma de socializar, el 64% considera completamente normal brindar sin alcohol y el 52% ya no asocia disfrutar de la noche al consumo de alcohol.
Esta investigación también pone de relieve el papel funcional de la cerveza sin alcohol en el día a día, ya que su consumo se activa especialmente en situaciones como conducir (41%) o cuando se busca disfrutar sin los efectos del alcohol (39%), evidenciando que no sustituye momentos, sino que los amplía. Así, la categoría se consolida como una opción flexible que permite adaptarse a distintos contextos sin renunciar a la experiencia social, ganando peso en ocasiones cotidianas donde antes la cerveza no tenía presencia, tal y como explica Pau Pinós, general Manager de YouGov.
“La cerveza sin alcohol no excluye, no etiqueta, no resta: suma”, afirma Enrique Torguet, director de Comunicación, Institucional y ESG de Grupo Agora. “Cada generación ha llegado a ella desde un lugar distinto: los Boomers como alternativa funcional (57%), los Millennials como parte de un consumo flexible (47%) y la Gen Z con la normalidad de quien no necesita cuestionarla (27%). Concluye Torguet.
El ranking del estilo de vida “SIN”
En el conjunto de la población, comunicarse sin distancia (57%), gestionar sin burocracia (53%) y comprar sin desplazamientos (47%) lideran un ranking que refleja cómo lo digital ha sido el primer gran territorio conquistado por el «SIN».
Pero las diferencias generacionales son reveladoras: los Boomers otorgan mayor valor a los «SIN» más funcionales y cotidianos: el pago sin efectivo o las opciones SIN en el consumo habitual (alcohol, azúcar, gluten), lo que habla de una generación que adoptó el «SIN» por practicidad. Los Millennials, en cambio, destacan en los «SIN» ligados al equilibrio entre vida y trabajar: trabajar sin oficina, viajar sin grandes inversiones, revelando una generación que usa el «SIN» como herramienta de libertad personal.
La Gen Z, por su parte, lidera los «SIN» más sociales y bajo demanda: comida a domicilio, transporte, apps de citas, confirmando que para ellos el «SIN» no es una conquista sino el punto de partida: el mundo en el que, simplemente, han nacido.










