La Comisión Europea está preparando actualmente un plan para la salud cardiovascular. En concreto, ante el agravamiento de la crisis de las enfermedades crónicas relacionadas con una alimentación deficiente y los alimentos ultraprocesados, quiere introducir metodologías para mejorar la transparencia en la transformación de los alimentos y permitir a los ciudadanos ser conscientes de las elecciones nutricionales que realizan y optar por alimentos más saludables.
En este contexto, se propone poner en marcha un estudio sobre el impacto del consumo de los denominados alimentos ultraprocesados, así como establecer un nuevo sistema de evaluación de alimentos para Europa, con perfiles nutricionales completos, con el fin de proporcionar a los consumidores información basada en la transformación de los alimentos, explica Asaja.
La Comisión Europea considera que los impuestos pueden servir de incentivo para influir en el comportamiento de los consumidores. En este contexto, tiene la intención de proponer en 2026 la introducción de nuevos impuestos a escala de la UE sobre los alimentos y bebidas altamente procesados con alto contenido en grasas, azúcares y sal.
Sin embargo, la eficacia de la mayoría de los impuestos nacionales introducidos desde 2015 sigue siendo cuestionable y, como ha declarado la Comisión Europea, la prevención es la forma más rentable de combatir las enfermedades cardiovasculares.
“Por lo tanto, es urgente que la Unión Europea invierta en un plan sólido centrado en la educación y la información, y que la Comisión Europea abandone su antigua idea de un sistema tipo Nutri-Score en favor de un sistema basado en la ciencia que ayude a los europeos a diversificar su dieta con productos sin procesar o mínimamente procesados. Cuando se trata de estos productos, no hay productos buenos o malos, solo formas buenas o menos buenas de consumirlos”, señala Asaja.










