Uvesco quiere seguir creciendo, pero sin que el aumento de tamaño se convierta en un objetivo por sí mismo. Así lo trasladó su CEO, Ángel Jareño, durante una intervención en Deusto Business School, donde explicó las líneas que guían la estrategia de la compañía y su visión sobre el futuro de la distribución alimentaria.
El directivo defendió un modelo de crecimiento orgánico, apoyado principalmente en nuevas aperturas en los mercados en los que el grupo ya opera. La intención es avanzar sobre el conocimiento que la compañía tiene de esos territorios y de sus consumidores, en lugar de abordar una expansión que no responda a una lógica de negocio clara.
En este sentido, Jareño insistió en que crecer no consiste únicamente en ganar dimensión. Para Uvesco, la expansión debe ir acompañada de una propuesta comercial diferenciada y mantener los elementos que definen su modelo: la proximidad al cliente, la calidad del producto, la alimentación saludable y el servicio.
La compañía busca así evitar que «el crecimiento termine diluyendo su identidad», aseguraba el CEO de la compañía. La cercanía con el consumidor y el conocimiento de sus necesidades son aspectos que, según explicó el directivo, deben seguir teniendo un papel central a medida que aumenta la presencia del grupo.
Crecer desde el conocimiento del consumidor
Esta estrategia se apoya también en la relación que Uvesco mantiene con sus clientes. Jareño señaló que la compañía conoce al comprador del 86% de sus ventas, una información que permite avanzar en la personalización de la oferta y comprender mejor los hábitos de compra.
El conocimiento del consumidor resulta especialmente relevante en un mercado en el que conviven distintas sensibilidades. Por un lado, existe una demanda centrada en el precio; por otro, hay compradores que valoran especialmente la calidad, la salud, el producto fresco y el servicio. Para el directivo, esta polarización obliga a los operadores a definir con claridad su posicionamiento y evitar competir únicamente por precio.
En el caso de Uvesco, el producto fresco constituye uno de los pilares de esa diferenciación y representa el 43% de las ventas del grupo. Jareño también abordó el papel de la marca de distribuidor, cuyo peso en la compañía se sitúa, según los datos que expuso, entre el 16% y el 20%. Frente a una estrategia basada exclusivamente en incrementar su participación, defendió la importancia de mantener una oferta con personalidad propia y vinculada al producto local.
La evolución de los hábitos de consumo también condiciona las decisiones comerciales. El auge de la conveniencia y de la comida preparada, así como el desarrollo del comercio electrónico y del quick commerce, están modificando las expectativas de los clientes. En este contexto, el supermercado debe adaptar su surtido y sus soluciones a necesidades cada vez más diversas, desde quienes disponen de poco tiempo para preparar la cena hasta quienes buscan una compra más completa.

La tecnología como apoyo a la gestión
La inteligencia artificial es otro de los ámbitos en los que Uvesco está trabajando para mejorar sus operaciones. Jareño explicó que la compañía está analizando posibles aplicaciones en áreas como la gestión de promociones, la detección de efectos de canibalización entre productos, la reducción del desperdicio alimentario y la optimización de rutas y de la cadena de suministro.
No obstante, el CEO puso el acento en que «la tecnología, por sí sola, no garantiza una transformación efectiva». Para explicar esta idea, expuso un modelo de distribución del esfuerzo en el que los algoritmos representan el 10%, la arquitectura tecnológica el 20% y las personas el 70%. La implicación de los equipos y su capacidad para identificar oportunidades de mejora son, por tanto, fundamentales.
Con ese objetivo, Uvesco cuenta con un grupo de alrededor de 20 profesionales de distintas áreas que se reúne semanalmente para identificar posibles casos de uso y valorar cómo incorporar estas herramientas a la actividad diaria.
La apuesta por un crecimiento sostenido está relacionada también con el modelo de propiedad y gestión de Uvesco. Durante su intervención, Jareño se refirió a la operación mediante la que el equipo directivo, junto con un grupo de inversores, tomó el control de la compañía. La estructura acordada mantiene en manos del equipo gestor el 51% de los derechos de voto, lo que le permite conservar el control.
Esta fórmula, según explicó, responde a la voluntad de mantener una visión empresarial a largo plazo y preservar el arraigo territorial del grupo. La continuidad del proyecto y la capacidad de tomar decisiones con una perspectiva amplia son aspectos que acompañan a la estrategia de expansión.
Jareño también señaló algunos de los desafíos que pueden condicionar la actividad de la distribución alimentaria. Entre ellos, citó la evolución de los precios de las materias primas, la situación de los productores y las dificultades para garantizar el relevo generacional en el campo. Cuestiones que afectan a la estabilidad de la cadena de suministro y que obligan a prestar atención a la sostenibilidad económica de sus distintos eslabones.










