Los miembros del Consorcio PaperFlex, convocado por la Fundación Ellen MacArthur e impulsado por (RE)SET, unen fuerzas para desarrollar soluciones alternativas para envases de plástico flexible. El objetivo es acelerar el desarrollo y la implementación de soluciones de embalaje flexible a base de papel diseñadas de manera responsable mediante la colaboración en I+D.
Según explica Pablo Costa, director global de envases de Unilever, el objetivo es acelerar el desarrollo y la implementación de soluciones de embalaje flexible a base de papel diseñadas de manera responsable mediante la colaboración en I+D. El enfoque se centra en mercados donde el uso de envases de plástico flexible es generalizado, pero existen sistemas formales de recolección y reciclaje limitados. El objetivo es diseñar alternativas que sean reciclables a medida que mejoren los sistemas de recolección, y biodegradables en caso de que terminen accidentalmente en el medio ambiente.
“Unilever es miembro fundador junto con otros cinco fabricantes mundiales de bienes de consumo. En lugar de intentar abordar los mismos desafíos técnicos por separado, vimos la oportunidad de avanzar más y más rápido trabajando juntos. Cerrar esa brecha no es tarea fácil. Los envases flexibles deben proteger los productos, preservar su vida útil, resistir cadenas de suministro complejas y funcionar de manera eficiente en líneas de producción de alta velocidad, lo que convierte a las alternativas basadas en papel en una de las áreas más exigentes técnicamente de la innovación en envases en la actualidad”, señala Costa.
El consorcio se basa en las conclusiones del informe de la Fundación sobre envases flexibles a base de papel, publicado a principios de este año. Dicho informe pone de manifiesto la brecha existente entre las tecnologías actuales y la ambición de lograr materiales flexibles reciclables y compostables.
“Mediante este consorcio abierto y voluntario, todos trabajamos para crear envases flexibles a base de papel que cumplan con los estándares de rendimiento, escala y costo requeridos. Juntos, diseñaremos, financiaremos y llevaremos a cabo ensayos colaborativos de tecnologías que garanticen la protección del producto, una mayor vida útil y una buena usabilidad para el consumidor, y evaluaremos el desempeño de los materiales en las líneas de producción. Evitar la fragmentación y la duplicación de los esfuerzos de I+D nos ayudará a desarrollar y ampliar innovaciones prometedoras con mayor rapidez y a un menor coste, ofreciendo así nuevas opciones a los consumidores antes”, explica el director global de envases de Unilever.
El consorcio también tiene como objetivo ayudar a las empresas a cumplir con las normativas de envasado que están surgiendo rápidamente en todo el mundo.
Ventajas y desventajas de usar papel en los envases
Actualmente, el papel es el único material de embalaje ampliamente reciclable y compostable del mercado. Sin embargo, por sí solo, resulta insuficiente como material de embalaje. Tiene bajas propiedades de barrera, se rompe fácilmente en entornos de producción industrial y no se funde, lo que dificulta aún más el sellado del paquete, explica Costa, que añade que “por eso, muchas soluciones de envasado a base de papel actuales suelen requerir una fina capa de film plástico para proporcionar una barrera protectora, sellar y proteger el contenido. Las propiedades de sellado del envase son especialmente importantes para productos líquidos como el detergente para ropa y el champú”.
Lograr que el papel se comporte como el plástico es uno de los desafíos más complejos desde el punto de vista técnico en la ciencia de los materiales a los que se enfrentan hoy en día nuestros equipos de I+D.
Medidas de Unilever
Para acelerar la innovación en sus envases flexibles a base de papel, Unilever ha duplicado con creces si inversión en I+D de envases en los últimos años. “Contamos con un equipo de más de 60 científicos de materiales que trabajan en materiales de papel de última generación y recubrimientos de barrera avanzados. Hasta la fecha, hemos evaluado más de 3.000 materiales y tecnologías emergentes, incluidos aquellos de otros sectores industriales, como el farmacéutico y el electrónico, que actualmente no se utilizan en el embalaje”, explica Costa.
Entre ellos se incluyen materiales de origen biológico y mineral, como proteínas de origen vegetal y recubrimientos ultrafinos sin plástico derivados de compuestos naturales abundantes como la sílice.
“No existe una solución universal. Las innovaciones deben adaptarse al producto, a la ubicación geográfica e incluso al lugar donde se guarda en el hogar. Por ejemplo, el envase de jabón que se guarda en el baño debe resistir condiciones de humedad extrema. Es igualmente importante garantizar que las fibras de papel utilizadas provengan de fuentes sostenibles, para evitar consecuencias no deseadas que puedan ir en contra de nuestros objetivos”, añade Pablo Costa.










