Osborne cerró el año 2025 con unas ventas netas de 252,5 millones de euros, lo que supone un incremento del 1% frente a 2024, un EBITDA de 35,4 millones de euros, frente a los 37,6 millones del año anterior y un Beneficio Neto de 12,9 millones de euros, frente a los 16,1 millones en 2024, según se ha dado a conocer durante la celebración de su Asamblea Genera, en la que también se ha destacado que redujo su deuda neta bancaria de 95,5 millones de euros a 92,4 millones, confirmando así la solidez de su balance.
“Estos resultados reflejan la resiliencia del modelo de negocio de Osborne, que ha logrado sostener las principales magnitudes financieras en un entorno especialmente complejo, caracterizado por la inestabilidad geopolítica, el deterioro del consumo y una creciente presión de los costes sobre los márgenes”, ha explicado la compañía.
Los buenos resultados en el mercado doméstico no se han podido trasladar plenamente al negocio internacional, cuya facturación descendió un 2%. Esta evolución responde fundamentalmente a factores exógenos, entre ellos la revalorización del euro frente al dólar y otras divisas (que ha tenido un impacto negativo estimado en 0,6 millones de euros), el incremento de los aranceles en determinados mercados y el impacto de la peste porcina africana, que limitó temporalmente la exportación de productos de Cinco Jotas a algunos destinos. Descontando estos efectos, el negocio internacional mostró un comportamiento robusto, con una evolución positiva de la demanda en mercados y marcas clave.
Durante 2025, Osborne ha operado en un contexto marcado por importantes desafíos: la caída estructural del consumo de alcohol, la contracción del consumo en hostelería, la revalorización del euro frente al dólar y al yuan, el incremento de los aranceles en EEUU y las subidas de costes de las materias primas, así como disrupciones puntuales como el brote localizado de peste porcina africana.
A pesar de ello, la compañía ha logrado mantener el crecimiento de su negocio de ibéricos, reforzar la cuota de las marcas de bebidas espirituosas en mercados clave y limitar la caída de su negocio de vino -muy afectado por la tendencia global de menor consumo-.
Impulso de los pilares estratégicos
En línea con su estrategia a largo plazo, más allá de los resultados del ejercicio, Osborne ha continuado impulsando sus principales ejes de transformación:
-Refuerzo de las marcas e impulso a la innovación. La compañía ha continuado desarrollando su portafolio, con especial foco en el refuerzo de sus marcas estratégicas (5J, Nordés, Veterano) y en el impulso a sus innovaciones (nuevos loncheados 5J, Veterano ready-to-drink, Nordés 0,0 y Licores del Mono, entre otros).
-Internacionalización. A pesar de las circunstancias adversas ya mencionadas, Osborne ha reforzado sus apuestas por los principales mercados (Alemania, EEUU, Italia y China) en los que se ha incrementado el sell-out a consumidores finales, ha ampliado su red de distribución y ha impulsado una diversificación geográfica que mostrará sus frutos en los próximos años.
-Eficiencia operativa y digitalización. Durante 2025, Osborne ha acometido inversiones por valor de 12,8 millones de euros destinadas a mejorar la eficiencia industrial y la cadena de suministro, destacando proyectos en las plantas productivas de Jabugo, Riofrío, y Bodegas Montecillo. Complementariamente, la compañía ha reforzado su ecosistema digital (mejoras del modelo analítico, implantación IA, mejoras en ciberseguridad) y al impulso del negocio B2C (con un incremento del 17% de la facturación del canal e-commerce).
Compromiso social y con el medio ambiente
Por último, Osborne ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente, destacando el origen renovable del 100% del consumo eléctrico, los importantes avances en materias de economía circular y reducción de residuos, y el mantenimiento de inversiones orientadas a la eficiencia energética.
Asimismo, la compañía ha mantenido su apoyo a la Fundación Osborne, que ha reforzado su labor social mediante iniciativas como la Escuela Gastro que, desde su nacimiento, ha formado ya a más de 300 alumnos con una tasa de inserción laboral del 95%.
En palabras de Sofía Osborne, presidente de la compañía, “2025 ha sido un año especialmente exigente, en el que hemos tenido que operar en un entorno de elevada incertidumbre. A pesar de ello, hemos logrado mantener nuestros resultados y la solidez de nuestro balance. Como empresa familiar con más de 250 años de historia, seguimos apostando por el largo plazo, reforzando nuestra capacidad de adaptación y apoyándonos en nuestros valores para afrontar el futuro con confianza”.










