La industria alimentaria ha cambiado profundamente en los últimos 40 años. Al igual que en la moda, las tendencias resurgen, pero las necesidades del consumidor evolucionan. Un ejemplo es la cultura de la dieta de los años 80 y 90, que retorna ahora influenciada por el auge de los tratamientos basados en GLP-1, remodelando el panorama del control del peso. “Hoy, más que reducir calorías, los consumidores actuales buscan productos naturales, nutritivos y saciantes que favorezcan un estilo de vida equilibrado y saludable. El debate sobre las dietas ha madurado, pasando de la restricción a la nutrición”, señala Miren Iturbe, gerente comercial de Beneo Ibérica.
Durante su participación en la Edición Especial del 40 Aniversario de la Revista Financial Food, Iturbe ha destacado que “como empresa comprometida con la conexión entre nutrición y salud, buscamos ofrecer valor añadido. Un momento clave se produjo en 2009 con la fundación del BENEO-Institute, que subraya nuestro enfoque científico e innovador basado en la evidencia. En 2011 pusimos en marcha el BENEO-Technology Center, diseñado para apoyar a los clientes desde la idea inicial hasta las soluciones listas para su comercialización. Esta combinación de conocimientos científicos, normativos y de aplicación práctica se ha convertido en uno de los puntos fuertes que definen a nuestra empresa”.
“Para garantizar el suministro seguro de nuestros ingredientes, invertimos continuamente en ampliaciones de capacidad, como hicimos en nuestras plantas de producción de fibra y arroz en Bélgica y de fibra en Chile. Asimismo, en 2024 inauguramos nuestra planta de procesamiento de habas en Alemania, que reforzó nuestra posición como proveedor líder en el mercado de las proteínas vegetales”, ha añadido.
Sobre los grandes retos y oportunidades que definirán el futuro del sector en los próximos años, la gerente comercial de Beneo Ibérca ha destacado que “la fragilidad de nuestro planeta es el mayor desafío al que nos enfrentamos. El cambio climático afecta directamente a la forma en que gestionamos los recursos naturales, haciendo que las cosechas sean menos predecibles y las cadenas de suministro más vulnerables. Por ello, la industria alimentaria debe replantearse toda la cadena de valor”.
“En Beneo, hemos desarrollado nuestro «Plan Planeta Saludable» para contribuir al bienestar del planeta. Esto significa aplicar principios de circularidad, invertir en envases sostenibles y esforzarnos por lograr prácticas de cero residuos. La valorización total de las materias primas y los coproductos minimizan el impacto medioambiental y protegen los recursos. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, tanto en nuestras operaciones como en toda nuestra cadena de suministro, es fundamental para mitigar el cambio climático y proteger la salud medioambiental y humana. Nuestra alimentación tiene un profundo impacto en los recursos naturales, otorgando a la industria alimentaria un papel clave para impulsar un cambio positivo hacia soluciones más eficientes en el uso de los recursos. Por eso Beneo ha invertido en el segmento de las proteínas vegetales, para desarrollar ingredientes que satisfagan las necesidades nutricionales y las expectativas de los consumidores. En línea con el movimiento flexitariano, apostamos por los productos híbridos que combinan proteínas animales y vegetales, reducen la huella de carbono y mantienen sabor y textura”, ha añadido.










