El nuevo estudio “Dinámicas del consumo en España 2025: tendencias y perspectivas”, del Observatorio Cetelem, sobre hábitos, tendencias y perspectivas del consumo en España durante este año revela que “se observa un panorama de consumo moderado, con incrementos discretos en la inversión de los hogares en sectores clave y una creciente apertura hacia soluciones digitales, como la inteligencia artificial, que facilitan la experiencia de compra”. Pero además, las previsiones de consumo para los próximos 12 meses reflejan “una continuidad con pocas sorpresas”.
Más allá de la estabilidad general, los datos destacan tendencias claras: el deporte, los viajes y la tecnología lideran las decisiones de compra, mientras que el hogar y el bienestar personal mantienen un crecimiento sostenido. Este comportamiento refleja un consumidor que busca equilibrar el gasto en bienestar, entretenimiento y experiencias, adaptando sus hábitos de consumo a nuevas necesidades y oportunidades sin perder solidez en sus decisiones de gasto.
Las tiendas de barrio refuerzan su papel como opción de confianza. La cercanía (52%), el trato amable (41%) y la confianza (38%) son los factores más valorados por los consumidores. Este crecimiento responde a una búsqueda de experiencias más personalizadas y a la recuperación de dinámicas de compras locales.
Las grandes cadenas siguen dominando por precio y variedad. Pese a la ligera caída en preferencia, las grandes superficies continúan siendo la opción principal para el 41% de los encuestados. Su fortaleza radica en la variedad de productos (47%) y el precio competitivo (47%), aunque este último retrocede cuatro puntos respecto a 2024.
El canal online mantiene su base estable, con foco en precio y comodidad. Las tiendas online concentran el 31% de la preferencia de los consumidores, con el precio (50%) y la comodidad (50%) como principales ventajas. Sin embargo, las dificultades en devoluciones (41%) y los tiempos de espera (37%) siguen siendo sus grandes retos. A pesar de su madurez, este canal no presenta cambios relevantes en 2025.
La confianza del consumidor se apoya en pilares sólidos: precio, trato y trayectoria. El ajuste de precios al mercado (54%) es el factor más determinante, seguido del trato amable (37%) y la tradición (33%). La ética y la imagen de marca también ganan peso en la decisión de compra, reflejando un consumidor más exigente y atento a la reputación de los establecimientos.
Por otra parte, la financiación se consolida como herramienta estable para el consumo. La mitad de los consumidores (50%) estaría dispuesta a recurrir a ella para adquirir bienes y servicios. Las reformas en el hogar (43%), la eficiencia energética (40%) y la cocina (35%) son los principales destinos, confirmando la relevancia de la inversión en el entorno doméstico como motor de gasto.
IA sí, pero con control
La inteligencia artificial empieza a integrarse en la experiencia de compra, pero su adopción se da de forma progresiva y crítica. El 50% de los encuestados considera que la IA puede ayudar a encontrar productos (frente al 46% en 2024), y un 39% afirma que puede facilitar recomendaciones personalizadas, cifra que se mantiene estable. En cambio, cae cuatro puntos (del 20% al 16%) la percepción de que la IA y la realidad aumentada crearán experiencias inmersivas en tiendas físicas, señalando una brecha entre innovación percibida y expectativa real.
La automatización de tareas concretas sí genera mayor interés. El 39% valora positivamente que la IA automatice la comparación de precios y búsqueda de cupones, un punto más que en 2024. El seguimiento de envíos también se considera útil por el 32% de los consumidores, aunque ha caído un punto respecto al año anterior. Aun así, el 36% afirma que prefiere tener control total de sus tareas de compra, frente al 38% del año anterior, lo que muestra una ligera apertura a la automatización.
El uso de datos personales sigue siendo una preocupación importante. Un 41% de los consumidores declara tener inquietudes sobre cómo las empresas utilizan sus datos para personalizar la publicidad, aunque considera que el beneficio compensa los riesgos (39% en 2024). Un 33% expresa una preocupación elevada y rechaza la publicidad personalizada (frente al 34% del año anterior). Otro 26% acepta la personalización solo si la gestión de sus datos es segura y privada.
La confianza en las recomendaciones de IA también muestra una tendencia moderadamente positiva. El 52% dice confiar en la IA “para ciertas cosas”, pero siempre revisa antes de tomar decisiones (48% en 2024). La proporción de personas que prefiere su propio juicio ha caído del 45% al 40%. Solo un 8% confía completamente en las decisiones automatizadas, sin cambios respecto al año anterior.
El horizonte de la inteligencia artificial
De cara al futuro, la mayoría de los encuestados (47%) no tiene una visión clara sobre cómo la IA transformará su forma de consumir, aunque se declara abierto a nuevas posibilidades (51% en 2024). Un 36% espera experiencias más integradas y sin fricciones, y un 17% anticipa un modelo de consumo completamente automatizado y personalizado.
En términos de lealtad a la marca, el uso de IA aún no es un factor decisivo. Un 45% afirma que hay elementos más importantes en su fidelidad (como precio, calidad o servicio), mientras que un 14% se declara más leal a marcas que usan IA de forma eficaz (+1 punto). El 42% asegura que la IA no influye en su lealtad, una proporción prácticamente estable.
El uso de chatbots para atención al cliente sigue generando divisiones. El 50% de los consumidores prefiere hablar con humanos (53% en 2024), mientras que un 41% acepta los bots para consultas simples. Solo el 9% los prefiere por disponibilidad 24/7, aunque esta cifra ha crecido dos puntos en el último año.










