Se espera que el comercio mundial de mercancías registre un aumento del 2,7% en 2024, un porcentaje ligeramente superior a las estimaciones anteriores del 2,6%, según indicaron los economistas de la OMC en una previsión actualizada presentada este jueves.
Si bien se prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías se incremente en un 3% en 2025, el aumento de las tensiones geopolíticas y la mayor incertidumbre en lo que respecta a las políticas económicas siguen planteando un gran riesgo de tener que revisar esos valores a la baja. Las perspectivas del comercio de servicios son más alentadoras que las del comercio de mercancías, según los principales indicadores.
En la actualización de octubre de 2024 del informe “Perspectivas y estadísticas del comercio mundial,” economistas de la OMC observan que el comercio mundial de mercancías mostró una tendencia al alza en el primer semestre de 2024, con un aumento interanual del 2,3%, que debería ir seguido de una expansión moderada adicional durante el resto del año y en 2025.
La recuperación llega tras la caída del 1,1% en 2023, impulsada por la elevada inflación y el aumento de los tipos de interés. A mediados de 2024, la inflación había descendido lo suficiente para permitir que los bancos centrales redujeran los tipos de interés. La menor inflación debería aumentar los ingresos reales de los hogares y fomentar el gasto de los consumidores, mientras que la reducción de los tipos de interés debería aumentar el gasto de las empresas en inversión.
La directora general Ngozi Okonjo-Iweala dijo que “esperamos una recuperación gradual del comercio mundial en 2024, pero seguimos pendientes de los posibles retrocesos, en particular la posible escalada de los conflictos regionales, como los de Oriente Medio. La repercusión podría revestir la mayor gravedad para los países directamente implicados, pero también podría afectar indirectamente a los costos mundiales de la energía y a las rutas marítimas. Más allá de las repercusiones económicas, nos preocupan sumamente las consecuencias humanitarias para los afectados por estos conflictos”.
“Es imperativo que sigamos trabajando colectivamente para garantizar la estabilidad económica mundial y el crecimiento sostenido, ya que son fundamentales para mejorar el bienestar de las personas en todo el mundo. En los tres decenios transcurridos desde el establecimiento de la OMC, los ingresos per cápita en las economías de ingreso mediano y bajo casi se han triplicado. Debemos proseguir nuestros esfuerzos por fomentar un comercio mundial inclusivo,” dijo la directora General Okonjo-Iweala.
Las políticas monetarias divergentes entre las economías principales podrían dar lugar a volatilidad financiera y cambios en las corrientes de capitales, a medida que los bancos centrales reducen los tipos de interés. Ello podría dificultar el servicio de la deuda, en particular para las economías más pobres. También hay un cierto potencial al alza de la previsión, si los recortes de los tipos de interés en las economías avanzadas estimulan un crecimiento más sólido de lo esperado sin reactivar la inflación.









