La Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac) ha destacado algunos de los principales desafíos que condicionan actualmente la actividad empresarial del sector: el incremento del absentismo laboral, la creciente complejidad regulatoria, la transformación de los hábitos de consumo y el contexto de incertidumbre política y económica tanto nacional como internacional.
Durante su Asamblea General Ordinaria celebrada en Madrid, la asociación reunió a representantes de las principales empresas del sector y a destacados expertos del ámbito jurídico, económico, institucional y de la distribución alimentaria.
La presidenta de Asemac, Isabel Martínez, destacó en su intervención inaugural la capacidad de resiliencia de las empresas del sector ante un entorno marcado por la volatilidad y la incertidumbre. “Estamos acostumbrados al riesgo, porque el riesgo se puede gestionar. Pero la incertidumbre genera ansiedad, volatilidad y dificulta enormemente la toma de decisiones empresariales”, aseguró.
Martínez puso especialmente en valor el papel de las pequeñas y medianas empresas de panadería y bollería, que afrontan con mayores dificultades la creciente complejidad normativa: “muchas pequeñas empresas no son capaces ni siquiera de entender toda la regulación que les llega constantemente”. Asimismo, quiso reconocer públicamente la labor desarrollada durante décadas por Felipe Ruano, presidente honorario, al frente de la asociación, agradeciendo su capacidad de diálogo y liderazgo sectorial.
Un problema estructural: el absentismo laboral
Uno de los bloques centrales de la jornada estuvo dedicado al absentismo laboral y su impacto sobre la competitividad empresarial. Manuel Martín Moreta, socio de Ramón y Cajal Abogados, calificó la situación como “un problema estructural de enorme dimensión económica y social”.
Según los datos expuestos durante la mesa redonda, actualmente en España cerca de 1,6 millones de personas no acuden diariamente a su puesto de trabajo, de las cuales aproximadamente 1,25 millones corresponden a procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes. Martín Moreta alertó de que los costes asociados a esta situación alcanzaron los 33.000 millones de euros en 2025 y subrayó las consecuencias directas sobre la productividad empresarial, la organización interna de las compañías y la prestación de servicios.
La hiperregulación, una preocupación creciente para las empresas
Aurelio del Pino, senior advisor en Vinces, centró su intervención en el impacto de la hiperregulación y la complejidad normativa sobre las empresas. Según explicó, las compañías no solo deben afrontar un volumen creciente de legislación europea, nacional, autonómica y local, sino también adaptarse a cambios regulatorios constantes que dificultan la planificación empresarial. “El problema no es solo que haya mucha regulación, sino que muchas veces está mal hecha y cambia continuamente”, aseguró.
Del Pino señaló que esta situación obliga a las empresas a reforzar sus estructuras de cumplimiento normativo, ya sea interna o externamente, y a anticiparse constantemente a nuevas exigencias regulatorias, incrementando costes y reduciendo eficiencia.
Un consumidor más exigente y condicionado por el precio
Por su parte, María Sánchez, directora de Alimentación de La Distribución Anged, analizó la evolución del consumidor español y europeo, marcado actualmente por una mayor sensibilidad al precio, pero también por nuevas demandas relacionadas con la salud, la conveniencia y el valor añadido de los productos.
Según los datos compartidos durante la jornada, más de la mitad de las familias españolas tiene dificultades para llegar a final de mes y un 61% reconoce no poder ahorrar. “El consumidor no renuncia a sus prioridades; simplemente las filtra a través del bolsillo”, resumió Sánchez.
La directora de Alimentación de La Distribución Anged destacó además la necesidad de que las empresas sigan innovando para responder a unos hábitos de consumo cada vez más cambiantes y exigentes.










