La sostenibilidad ambiental forma parte esencial de la estrategia de Alimerka y se integra de manera transversal en toda su actividad. Desde la logística de bajas emisiones hasta la eficiencia energética, la economía circular, la lucha contra el desperdicio alimentario o el impulso al producto local, la compañía desarrolla iniciativas orientadas a reducir su impacto ambiental y a contribuir al desarrollo sostenible de los territorios en los que opera.
Uno de los ámbitos en los que este compromiso resulta más visible es la logística. La reducción del impacto ambiental del transporte sin renunciar a la eficiencia operativa es uno de los grandes retos del sector de la distribución. En este contexto, Alimerka ha impulsado en los últimos años una transformación basada en la movilidad eléctrica, los camiones de gas natural licuado, la innovación tecnológica y la mejora continua de sus procesos.
Como parte de este avance, la compañía ha incorporado recientemente una nueva cabeza tractora 100% eléctrica, capaz de transportar hasta 42 toneladas y recorrer 500 kilómetros con una sola carga, una tecnología todavía poco implantada en España. La operación supone un nuevo paso en una estrategia en la que Alimerka ha invertido más de 20 millones de euros desde 2018 para transformar su modelo logístico, de los que más de seis millones se han destinado específicamente a movilidad eléctrica.
Gracias a estas actuaciones, la empresa ha logrado reducir cerca de un 80% su huella de carbono desde 2017, evitando la emisión de alrededor de 43.000 toneladas de CO₂. Además, en las próximas semanas la flota se completará con un nuevo vehículo rígido eléctrico con capacidad para transportar hasta 26 toneladas y una autonomía de 350 kilómetros. Con todo ello, ampliamos nuestra capacidad para operar en rutas de mayor distancia y refuerzan la distribución en Castilla y León.
Estas incorporaciones se suman a una flota compuesta actualmente por 21 camiones eléctricos destinados a la distribución regional y de última milla. Además, la compañía fue pionera en la introducción de vehículos eléctricos para el reparto a domicilio, una apuesta iniciada en 2012 que hoy se traduce en una flota de 24 furgonetas eléctricas de última generación.
La transformación logística se apoya también en las infraestructuras de su almacén central, que cuenta con 21 cargadores ultrarrápidos que garantizan la operatividad de los vehículos eléctricos, a los que se suman los instalados en diferentes tiendas. Gracias a este conjunto de actuaciones, Alimerka ha logrado reducir la huella de carbono asociada a su actividad logística en un 75,83% durante los últimos años.
Minimizar el impacto ambiental de su actividad
Además de en el área del transporte, la compañía desarrolla una estrategia integral para minimizar el impacto ambiental de toda su actividad. Uno de sus ejes principales es la lucha contra el desperdicio alimentario. A través del proyecto Alimentos sin Desperdicio, liderado por la Fundación Alimerka, la empresa dona excedentes aptos para el consumo a entidades sociales, favoreciendo el aprovechamiento de los alimentos y evitando que se conviertan en residuos.
La economía circular constituye otro de los pilares de su política ambiental. En este marco, Alimerka está implantando progresivamente islas de reciclaje en sus supermercados para facilitar a los clientes la correcta separación de residuos y fomentar hábitos de consumo más responsables.
La reducción del uso de plásticos constituye igualmente una prioridad. Entre las medidas implementadas destacan las bolsas reciclables y reutilizables, la incorporación de bolsas biodegradables y la posibilidad de que los clientes utilicen sus propios envases reutilizables en las secciones de productos frescos.
La eficiencia energética también forma parte de la hoja de ruta. Alimerka lleva a cabo mejoras continuas en los sistemas de refrigeración e iluminación de supermercados y almacenes, con el objetivo de optimizar el consumo y mejorar el rendimiento energético. A ello se suma su apuesta pionera por el uso de energía procedente de fuentes renovables. Actualmente, las dos naves del centro logístico de Lugo de Llanera están abastecidas con energía 100% renovable gracias a los 7.500 paneles fotovoltaicos instalados.
Este enfoque sostenible se extiende igualmente a la cadena de suministro. La compañía mantiene una firme apuesta por el producto local y por una amplia red de proveedores de proximidad, contribuyendo a fortalecer el tejido económico de las regiones en las que está presente y favoreciendo cadenas de suministro más cortas y eficientes desde el punto de vista ambiental.
Junto a estas iniciativas, la empresa impulsa proyectos relacionados con la protección de la biodiversidad y el bienestar animal, convencida de que la sostenibilidad requiere una visión integral que combine la protección del medio ambiente, el desarrollo económico y el compromiso con las comunidades locales.










