El Observatorio Cetelem presenta un nuevo estudio sobre el impacto de la situación geopolítica y el aumento del coste de vida en los hábitos de consumo de los españoles. Así, en relación con la cesta de la compra, el estudio señala que el aumento de precios derivado de la situación internacional ha tenido un impacto desigual según el tipo de producto, aunque menor del inicialmente esperado. La principal medida adoptada por los consumidores sigue siendo la búsqueda de ofertas y promociones.
De este modo, un 38,6% de los españoles asegura haber recurrido más a descuentos y promociones, aunque la cifra se sitúa ligeramente por debajo del 41,1% registrado en marzo como intención de compra.
Entre las diferencias más destacadas respecto a las previsiones iniciales destaca la caída del porcentaje de consumidores que finalmente ha reducido la compra de determinados productos. En marzo, el 20,7% afirmaba que tomaría esta medida, mientras que en mayo solo el 12,3% declara haberlo hecho. Asimismo, aumenta en 10 puntos porcentuales el porcentaje de consumidores que finalmente no ha cambiado sus hábitos de compra pese al aumento de precios.
Menor intención de aumentar el ahorro por precaución
En materia de ahorro, el estudio refleja un cambio relevante en la actitud de los consumidores españoles. El porcentaje de ciudadanos que afirmaba que intentaría aumentar su ahorro por la incertidumbre económica cae desde el 16% registrado en marzo hasta el 6,8% en mayo, lo que supone un descenso de nueve puntos porcentuales.
Por el contrario, aumenta en cinco puntos el porcentaje de consumidores que asegura haber reducido su capacidad de ahorro debido al incremento de precios. Asimismo, crece ligeramente el número de españoles que declara haber utilizado parte de sus ahorros para hacer frente a gastos corrientes. En mayo lo afirma el 28,8% de los encuestados, frente al 27,4% que contemplaba esta posibilidad en marzo.
Nivel de estrés moderado
El Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE), elaborado a partir de seis variables relacionadas con posibles cambios de comportamiento ante la subida del coste de la energía y del nivel general de precios, alcanza en mayo los 54,5 puntos sobre 100, lo que representa un nivel de estrés moderado. Este dato supone una caída de 16,2 puntos respecto a marzo, cuando el indicador se situó en 70,7 puntos coincidiendo con el momento de mayor incertidumbre derivado del conflicto geopolítico.
Entre los principales cambios destaca la evolución de dos variables que pasan de un nivel de estrés “muy alto” a “alto”: la reducción del gasto en ocio, que desciende desde los 78,7 puntos de marzo hasta los 62,4 en mayo, y la compra de productos más baratos, que cae desde los 75,2 hasta los 64,4 puntos. El índice de reducción del gasto total pasa de 65,8 a 58,9 puntos; la reducción del uso del coche cae de 69,7 a 49,4 puntos; el retraso de compras desciende de 60,4 a 33,6 puntos y el indicador relacionado con el aumento del ahorro disminuye de 64,4 a 48,3 puntos.
Estos datos muestran un escenario con una menor incertidumbre por parte de los consumidores españoles respecto a los primeros meses del conflicto, cuando las expectativas económicas más negativas provocaron una mayor presión financiera sobre los hogares. En consecuencia, aunque el impacto económico sigue presente, el ajuste real del consumo está siendo menos severo de lo previsto inicialmente.










