La crisis económica sufrida este verano en Ceuta podría prolongar sus efectos durante los próximos meses. La Casa del TPV sitúa entre seis y doce meses el escenario central de estabilización del comercio y advierte de que la pérdida de liquidez puede afectar especialmente a la campaña de otoño y Navidad. En este sentido, la cámara de comercio de Ceuta calcula que la crisis ha causado unas pérdidas económicas directas de 33.038.768 euros entre los últimos días de julio y el cierre de agosto.
El balance actualizado de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Ceuta eleva en 5,28 millones de euros (cerca de un 19 %) la estimación presentada a comienzos de mes y confirma que la caída de la actividad ha sido más intensa y duradera de lo previsto.
La primera valoración, cifrada en 27.757.228 euros, combinaba las pérdidas ya producidas con una previsión prudente para el resto de agosto. Una vez finalizado el periodo analizado, la Cámara ha sustituido esas previsiones por los datos de facturación y actividad facilitados por 302 empresas. La muestra representa aproximadamente el 9,3 % de las 3.236 empresas activas de Ceuta.
Los resultados muestran el alcance excepcional de la crisis. Al cierre inicial de establecimientos se sumaron la cancelación de las Fiestas Patronales, la práctica desaparición del turismo ordinario, la reducción del consumo y la pérdida de confianza. Sus consecuencias se han prolongado durante todo el mes y han dejado a numerosas empresas con graves problemas de liquidez y una creciente incertidumbre sobre su futuro.
El daño no se limita a los días en los que los negocios tuvieron que cerrar o reducir sus horarios. Incluye también las ventas que no se realizaron, los viajes y reservas cancelados, las existencias adquiridas que no pudieron venderse, los gastos ya asumidos, las contrataciones que no llegaron a efectuarse y toda la actividad que Ceuta dejó de generar durante uno de los periodos más importantes del año.
Balance de agosto
El estudio divide el impacto económico directo en tres partes. La primera recoge las pérdidas sufridas durante los últimos días de julio y el comienzo de la crisis, estimadas en 7.070.643 euros. La segunda cifra en 10.252.199 euros la actividad que dejó de generarse por la cancelación de las Fiestas Patronales. La tercera analiza las pérdidas producidas durante el resto de agosto, una vez terminado el periodo en el que debía celebrarse la Feria.
La principal diferencia respecto a la estimación inicial aparece en esta última parte. Las pérdidas previstas para el resto de agosto se habían calculado en 10.434.386 euros. Los datos facilitados posteriormente por las empresas elevan esa cifra hasta los 15.715.926 euros: 5,28 millones más y un incremento cercano al 51 %.
La recuperación que se esperaba después de los primeros días no llegó a producirse. La reducción del consumo, las cancelaciones, la ausencia de visitantes y la percepción de inseguridad siguieron frenando la actividad durante todo el mes.
Los 33.038.768 euros equivalen, como referencia para comprender su magnitud, aproximadamente al 20,6 % del PIB medio de un mes y al 1,72 % del PIB anual de Ceuta. Esto no significa que el PIB de la ciudad se haya reducido contablemente en esos porcentajes, pero permite valorar la dimensión de la actividad perdida en un periodo tan corto.
Comercio y hostelería concentran la caída de la actividad
El comercio y la hostelería se encuentran entre los sectores más castigados por la crisis y concentran buena parte de sus consecuencias económicas y laborales. El comercio registró durante agosto una reducción media de facturación cercana al 53%. La caída alcanzó a establecimientos de moda, calzado y complementos, hogar y electrodomésticos, informática y tecnología, perfumería y cuidado personal, alimentación, comercios especializados y empresas mayoristas.
La pérdida de ventas se produjo, además, en un momento especialmente importante para muchas actividades comerciales. A la disminución del consumo habitual se añadieron la cancelación de las compras relacionadas con las Fiestas Patronales, la reducción de visitantes y la acumulación de existencias adquiridas para la temporada. Mientras tanto, las empresas han tenido que seguir afrontando alquileres, nóminas, suministros y pagos a proveedores.
La hostelería y la restauración sufrieron una caída media de facturación del 50,7%. Restaurantes, bares y cafeterías se vieron afectados al mismo tiempo por la cancelación de la Feria, la desaparición de gran parte del turismo ordinario, la reducción del consumo de los residentes y la pérdida de actividad propia de uno de los meses más importantes del año.
La situación de estos sectores es especialmente grave por su peso en la economía local, por la presencia mayoritaria de pequeñas empresas y trabajadores autónomos y por el empleo que generan. Cuando una empresa deja de facturar durante semanas, pero continúa soportando sus costes habituales, la pérdida de actividad provoca un problema de liquidez que pone en riesgo su continuidad.
Una larga recuperación
La Casa del TPV, empresa especializada en tecnología para comercio y hostelería, estima que la estabilización de la actividad comercial podría requerir entre seis y doce meses, condicionada por la recuperación del turismo y la confianza, la disponibilidad de liquidez y la rapidez de las medidas públicas de apoyo. Para la compañía una de las principales diferencias respecto a la crisis de 2021 reside en el momento del calendario. Mientras que entonces existía margen para recuperar actividad durante julio y agosto, la crisis actual ha coincidido directamente con uno de los periodos más importantes del año para comercio, hostelería y turismo.
Esta circunstancia puede convertir una caída temporal de ventas en un problema de tesorería durante los próximos meses. «Las crisis no suelen cerrar comercios el primer día. El verdadero problema aparece meses después, cuando llega el momento de pagar proveedores, renovar existencias o preparar la campaña de Navidad sin haber recuperado la caja perdida durante el verano», explica José Ángel Salas, director comercial de La Casa del TPV.
La situación resulta especialmente delicada en negocios con productos estacionales, que deben afrontar simultáneamente descuentos sobre mercancía de verano, pagos pendientes y nuevas compras para otoño e invierno.
Entre seis y doce meses para estabilizar el comercio
El informe establece tres posibles escenarios. Un escenario rápido situaría la estabilización entre tres y seis meses; el escenario central de La Casa del TPV se sitúa entre seis y doce meses; y un escenario adverso podría prolongarse más allá de un año si persisten las cancelaciones, el deterioro de la imagen exterior, los cierres empresariales o el retraso de las ayudas. La compañía subraya que estos horizontes constituyen escenarios propios de análisis y no previsiones oficiales.
«Nuestro escenario central es prudente: entre seis y doce meses para estabilizar el comercio si se recuperan dos elementos esenciales, confianza y liquidez. Si alguno de los dos falla, la normalización podría prolongarse más allá de un año», señala Salas.










