El calendario comercial está experimentando una transformación estructural en nuestro país. Según los datos del último estudio de la app financiera Plazo, el 58% de los consumidores ha decidido no realizar ninguna compra durante las actuales rebajas de enero.
En este sentido, un 51% de los encuestados reconoce que aprovecha cualquier oferta disponible, ya sea en campañas como el Black Friday o en las rebajas tradicionales de verano e invierno, distribuyendo así sus desembolsos de manera equilibrada a lo largo de todo el año. Se impone, así, un modelo de consumo más desestacionalizado.
Pese a que la afluencia de compradores tiende a disminuir en estas semanas, aquellos que sí participan en la campaña de rebajas de enero muestran una mayor disposición al gasto. La encuesta de Plazo revela que el desembolso medio previsto para estas rebajas asciende a 189 euros, una intención de gasto que supera en un 32% a la de 2025, cuando los consultados por Plazo tenían previsto destinar de media 143 euros a las rebajas.
Un año más, la ropa y el calzado se sitúan a la cabeza como productos más comprados (77%). Le siguen los artículos de electrónica (35%) y los electrodomésticos (23%), categorías que atraen a un perfil de consumidor que busca renovar tecnología, aprovechando los descuentos puntuales. La cuarta categoría es la de productos de cosmética con un 18%, seguido de viajes (16%), muebles (9%) y en último lugar, se sitúan los vehículos de motor (coches, motos, patinetes eléctricos y otros). (Nota: esta pregunta admitía múltiples respuestas)
El coste de vida añade presión a los hogares
Este comportamiento de consumo se produce en medio de un escenario macroeconómico que sigue presionando las economías domésticas. Aunque el IPC se ha moderado ligeramente, continuaba en el 2,9% al cierre de diciembre de 2025, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y el coste de la vida se mantiene en niveles elevados, en comparación con los salarios medios.
El precio de los alquileres, los suministros y la cesta de la compra tienen un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos: un 72% de los consultados por Plazo acusa sensiblemente este encarecimiento. Al desglosar este porcentaje, se observa que un 45% nota que sus gastos son mayores, aunque logra hacerles frente; un 21% admite tener dificultades para llegar a fin de mes y un 6% declara que sus ingresos ya son insuficientes para cubrir sus gastos básicos. Solo un 28% sostiene que su nivel de gasto mensual no ha sufrido variaciones.
Cargas adicionales típicas de enero
A esta tensión financiera estructural se suma para muchos una serie de obligaciones de pago anuales que complican en ocasiones la llamada “cuesta de enero”. Así, el 57% de los consumidores debe afrontar en estas fechas compromisos financieros extraordinarios, que implican un gasto medio por persona de 412 euros. Entre los gastos más frecuentes destaca el seguro del vehículo, que debe abonar un 35% de los encuestados, seguido por el seguro de la vivienda, presente en el 29% de los casos, y el seguro de vida, que afecta al 20% de los usuarios. Esta concentración de recibos provoca que una cuarta parte de los consumidores, el 25%, afronte la recta final de enero con su cuenta a cero.
No obstante, se aprecia una mayor flexibilidad en la gestión de estos pagos recurrentes. Un 43% de los consumidores está exento de afrontar estos cargos en enero, síntoma de un cambio de hábitos hacia el fraccionamiento y una mayor flexibilidad de pago que permite la reubicación de estos cobros en otros momentos del año para aliviar la carga financiera del arranque de año.
Clima y perspectivas para este 2026
De cara a la planificación del resto de 2026, las expectativas de los consumidores se muestran divididas, tal y como se desprende del estudio de Plazo. Un 40% de los encuestados afronta el año 2026 con optimismo, respaldado por la estabilidad de su empleo, y confía en una evolución económica favorable.
Esta visión convive con la del 39% que, preocupado por los altos precios y la falta de proporción con los salarios, anticipa que deberá mantener el control sobre sus gastos para cuadrar las cuentas. Por su parte, el 21% restante adopta una postura neutra, sin prever cambios significativos, ni positivos ni negativos, en su economía personal.










