Conservas Zallo, la conservera de Bermeo, celebra durante 2026 sus primeros 100 años de historia, manteniendo una filosofía estrechamente ligada al producto, al oficio conservero y al mar.
Desde sus orígenes en 1926, Zallo ha vivido la evolución de la industria conservera vasca manteniendo una profunda vinculación con Bermeo y el Cantábrico. Un siglo de actividad en el que la compañía ha ido adaptándose a nuevos procesos, mercados y formas de consumo sin abandonar uno de sus principales rasgos de identidad: el cuidado de la materia prima y la elaboración de conservas de pescado de calidad.
Hoy, 100 años después de sus comienzos, la conservera cuenta con alrededor de 50 trabajadores fijos, una plantilla que se amplía en función de las necesidades de cada campaña. Sus conservas llegan a 19 países, con actividad recurrente en 13 mercados de Europa, América y Asia.
El Bonito del Norte, un producto ligado a la compañía
Dentro de la historia de Zallo existe un producto especialmente ligado a su identidad: el Bonito del Norte. Su elaboración forma parte del conocimiento acumulado por la conservera durante generaciones y representa, además, la estrecha relación de la compañía con la tradición pesquera y conservera de la costa vasca.
Por ello, con motivo de su centenario, Zallo ha creado una edición limitada que reúne algunos de los productos que mejor representan su trayectoria y su saber hacer conservero: Anchoas del Cantábrico Premium en aceite de oliva, 26 filetes y 165 gramos; Boquerón en aceite de girasol, 170 gramos; Lomos de Bonito del Norte en aceite de oliva, 220 gramos; Lomos de Bonito del Norte en aceite de oliva, un kilogramo; Bonito del Norte en escabeche, 1,8 kilogramos; y Ventresca de Bonito del Norte Premium en aceite de oliva, 175 gramos.
La colección se completa con una caja regalo que reúne cuatro de los productos de la edición y una bolsa conmemorativa inspirada en Bermeo, el mar y los orígenes de la conservera. Todas las referencias presentan una imagen creada específicamente para el aniversario, basada en la tradición marinera, el paisaje de Bermeo y la historia de Zallo.
La Edición Centenario, que ya puede adquirirse a través de la tienda online de la compañía, más que modificar la esencia de sus conservas, traslada a los envases y formatos de la colección una historia vinculada al producto, al oficio y a todas las personas que han formado parte de Zallo durante estos primeros cien años.
Una historia ligada a Bermeo
La historia de Conservas Zallo no puede entenderse sin Bermeo. La tradición pesquera de la localidad, su puerto y la relación de generaciones de familias con el mar forman parte del contexto en el que nació y se desarrolló la empresa. Una vinculación que continúa presente un siglo después.
Desde Bermeo, la conservera ha ido creciendo y llegando a nuevos mercados, pero manteniendo sus raíces y una manera de entender el producto estrechamente relacionada con la cultura conservera del Cantábrico. El centenario se plantea como una oportunidad para recuperar y compartir parte de esa memoria: las personas, los oficios, las costeras, las recetas y las pequeñas historias que han acompañado a Zallo desde 1926.
100 años de tradición con la mirada puesta en el futuro
Alcanzar un siglo de actividad supone también mirar hacia adelante. Zallo afronta esta nueva etapa combinando el conocimiento acumulado durante 100 años con la evolución de sus procesos, la incorporación de nuevas formas de comunicación y comercialización y su presencia en mercados internacionales.
Durante 2026, la compañía desarrollará diferentes iniciativas vinculadas al centenario con las que irá recuperando momentos de su historia y acercando la cultura de la conserva a consumidores, profesionales y nuevas generaciones.
La edición especial Centenario será una de las expresiones más visibles de esta celebración, pero el aniversario quiere servir, sobre todo, para reconocer una historia compartida con trabajadores, clientes, proveedores, colaboradores y con el propio Bermeo.
100 años después de comenzar su actividad en 1926, Conservas Zallo continúa elaborando sus productos desde Bermeo y escribiendo un nuevo capítulo de una historia profundamente vinculada al mar y al Bonito del Norte.










