La situación económica de los hogares mejora por tercer año consecutivo según el Estudio de Solvencia Familiar que OCU presenta coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Derechos de los Consumidores, el 15 de marzo. No obstante, la organización también señala que la crisis actual agravará las dificultades de muchas familias para, por ejemplo, la compra de alimentación.
El estudio, que recoge la experiencia de 3.907 hogares mediante una muestra representativa de la población española entre 25 y 79 años, confirma una ligera mejoría del Índice de Solvencia Familiar, que sube de 47,4 a 47,8 puntos entre 2024 y 2025. Resultados que acompañan a los buenos resultados macroeconómicos del país, pero con efectos limitados en el ámbito cotidiano de los hogares: hasta un 61% de los encuestados reconoce que le resulta difícil o muy difícil ahorrar.
Las diferencias entre hogares también son significativas. Aunque aumenta hasta el 43% el porcentaje de familias con un nivel alto de confort financiero (aquellas que no tienen dificultades para afrontar los gastos cotidianos), sigue habiendo un 13% de familias con dificultades para afrontar cualquier tipo de gasto cotidiano. Y otro 44% con algunas dificultades económicas en determinadas partidas de gasto.
Por partidas, las que corresponden al área de vivienda siguen siendo las más difíciles de afrontar. Pero se observan en la gran mayoría de los gastos domésticos. Entre los más importantes para las familias destacan los del dentista (al 49% de los que lo necesitaron les resultó difícil o muy difícil pagarlos), las gafas y audífonos (45% de quienes los tuvieron que comprar), el uso del automóvil (al 45% de quienes tienen coche), la hipoteca (42% de los hipotecados), la salud mental (41% de quienes precisaron ayuda), la compra de carne y pescado (40%), la calefacción (33%) y los suministros de gas, luz y agua (29%). También llama la atención otra partida aparentemente trivial, pero importante para los entrevistados, como es la de las vacaciones: les resulta difícil o muy difícil de afrontar al 59% de los hogares que pudieron disfrutarlas.
Capítulo aparte merecen los gastos en alimentación. Al 31% de las familias les resulta difícil o muy difícil de afrontar la compra de frutas y verduras; y para el pan, la pasta, el arroz, el aceite y los lácteos le sucede al 25% de las familias; también al 40% con la carne y el pescado, considerados casi como un lujo en muchos hogares.
Ante esta situación y dada la previsible nueva subida del IPC con motivo del conflicto en Oriente Medio, OCU insiste al Gobierno para reducir el IVA del 4% al 0% para los alimentos básicos, incluida la carne y el pescado, actualmente sujetos al 10%. Del mismo modo, y en el área de vivienda, recuerda la necesidad de facilitar los acuerdos con las entidades bancarias para reducir cuotas mediante la ampliación de plazos o concesión de moratorias para las familias con dificultades para pagar la hipoteca.
No obstante, lo más urgente ahora mismo es rebajar el IVA de los carburantes y la energía, advierte OCU, sectores donde se vienen observando continuas fluctuaciones de precios: con subidas superiores al 15% en el diésel y donde se esperan subidas en torno al 30% en la factura eléctrica y del gas.










