La inflación sigue ganando terreno en España. El IPC interanual alcanzó en septiembre el 4,9%, frente al 4,3% de agosto, situándose en niveles que no se veían desde febrero de 2023. Pero más allá del dato general, el aspecto más preocupante es la creciente extensión de las subidas: ya son 29 las partidas que registran incrementos superiores al 5% interanual, mientras que solo tres presentan descensos superiores al 5%, según ha advertido la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Este desequilibrio refleja que las tensiones inflacionistas han dejado de concentrarse exclusivamente en la energía para extenderse a cada vez más productos y servicios. Aunque los carburantes y la electricidad siguen siendo los principales responsables del encarecimiento, el aumento de costes empieza a trasladarse al conjunto de la economía. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, también repuntó del 2,9% al 3,1%, confirmando que las presiones inflacionistas avanzan lentamente hacia más sectores. El riesgo es que estas subidas terminen incorporándose de forma permanente a la cesta de la compra y a numerosos servicios de consumo habitual.
OCU confirma que la energía continúa liderando las alzas interanuales. Los combustibles líquidos acumulan una subida del 64,7% en el último año, mientras que el gasóleo aumenta un 34%, la gasolina un 27,5%, la electricidad un 11,4% y los hidrocarburos licuados, como la bombona de butano, un 10,2%. Cifras que explican las medidas adoptadas por el Gobierno para amortiguar parcialmente el impacto de los carburantes sobre consumidores y empresas. Sin embargo, el mantenimiento de precios energéticos tan elevados continúa presionando los costes de transporte, producción y distribución.
Y la alimentación es otro creciente foco de preocupación. Entre los productos que más se han encarecido en el último año destacan las bayas frescas (47,4%), las hortalizas cultivadas por su fruto, como tomates o pimientos (17,3%), los cítricos frescos (15,1%), los huevos (12,3%) y las frutas tropicales (11,6%). También registran incrementos relevantes las verduras de hoja y tallo, las legumbres verdes y distintas carnes, especialmente la de vacuno y la de ovino. Se trata de productos básicos y de consumo frecuente, por lo que estas subidas tienen un impacto directo sobre el presupuesto de los hogares.
Frente a ello, OCU señala que las bajadas son escasas y menos intensas. En alimentación, las reducciones afectan principalmente al café, al arroz, al azúcar y a las legumbres secas.
“La evolución de septiembre confirma así una tendencia preocupante: los aumentos de precios son cada vez más numerosos y están más repartidos entre sectores. Con un IPC cercano al 5% y un número creciente de partidas que superan claramente ese umbral, la inflación continúa erosionando la capacidad de compra de los consumidores y alejando la vuelta a la estabilidad de precios. De ahí la creciente importancia de comparar precios, especialmente en los suministros energéticos y los carburantes, pero también en la cesta de la compra, la electrónica, los seguros y el transporte y alojamiento turístico”, destaca la organización.










