Saber interpretar correctamente el etiquetado de los alimentos es clave para llevar una alimentación saludable y tomar decisiones de compra más conscientes. Sin embargo, distintos estudios indican que más de la mitad de los consumidores no comprende adecuadamente la información nutricional, el 60% considera que el tamaño de la letra dificulta su lectura y solo dos de cada 10 utiliza esta información para planificar su alimentación.
Entender el etiquetado es clave para tomar decisiones de compra. Iniciativas como Nutriendo, impulsada por Aldi junto a la Academia Española de Nutrición y Dietética, acercan información clara y práctica para ayudar a los consumidores a interpretar mejor las etiquetas.
La combinación de lenguaje técnico, exceso de información y tipografías reducidas puede generar confusión. Por ello, ambas entidades comparten recomendaciones prácticas para mejorar la alfabetización alimentaria y facilitar decisiones de compra más informadas y adaptadas a las necesidades de cada persona.
Claves para leer mejor las etiquetas
1.-Priorizar alimentos frescos y poco procesados: basar la alimentación en productos frescos y mínimamente procesados, muchos de ellos sin etiquetar, como frutas, verduras, pescado o carne al corte. Los supermercados cuentan cada vez con una mayor oferta de frescos; cadenas como Aldi disponen de cerca de 400 productos frescos en sus lineales, con una amplia presencia de fruta y verdura de origen nacional.
2.-Leer la lista de ingredientes: los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor cantidad, lo que permite identificar la proporción real de cada componente.
3.-Comprobar el origen: el origen es obligatorio en frutas, hortalizas, miel, aceite de oliva, carnes y pescado, y en España también en los lácteos. Esta información permite priorizar productos de temporada o proximidad.
4.-Diferenciar caducidad y consumo preferente: la fecha de caducidad indica el límite de seguridad. La de consumo preferente señala hasta cuándo el producto mantiene su calidad. Distinguirlas ayuda a evitar riesgos y reducir el desperdicio alimentario.
5.-Interpretar la tabla nutricional: permite comparar productos por 100 gramo o 100 mililitros y elegir opciones con menos sal, azúcares y grasas saturadas y mayor contenido en fibra.
6.-No dejarse guiar solo por mensajes “light” o “0%”: indican una reducción de un nutriente concreto, pero no garantizan que el producto sea saludable en conjunto.










