La Gala «Una labor extraordinaria», impulsada por Asedas, volvió a situar el foco en el compromiso social del sector de la distribución alimentaria, reivindicando el trabajo cotidiano de miles de personas cuya contribución rara vez ocupa titulares, pero que tiene un impacto directo en la vida de los colectivos más vulnerables. Así lo destacó Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, durante su intervención en el encuentro, celebrado por cuarto año consecutivo.
García Magarzo subrayó que muchas de las historias que se reconocen en esta gala nacen en espacios alejados de los focos mediáticos: supermercados, almacenes logísticos, comedores sociales, centros de acogida, barrios o proyectos audiovisuales repartidos por toda España. “Historias que empiezan con algo tan sencillo como abrir una persiana por la mañana y que acaban cambiándole el día a alguien, alegrándolo o incluso cambiándole la vida”, señaló.
El director general de Asedas incidió en que detrás de esta labor hay personas que creen en valores sencillos, pero profundamente transformadores, y que hacen posible una “labor extraordinaria” desde el compromiso social. Un compromiso que, según explicó, se construye de manera discreta y constante, sin buscar protagonismo, pero con un impacto real y tangible en la sociedad.
Por su parte, Josep Antoni Duran i Lleida, presidente de Asedas, recordó que este encuentro nace con la vocación de visibilizar una realidad que suele quedar fuera del debate público: la contribución cotidiana de miles de trabajadores y empresas a la cohesión social. Duran i Lleida defendió que esta gala va “básicamente de personas” y que esa idea conecta tanto con los trabajadores del sector como con quienes reciben el apoyo de las iniciativas sociales impulsadas por las empresas de la distribución.
En su intervención, puso en valor que las empresas integradas en Asedas agrupan a más de 340.000 trabajadores y atienden diariamente a millones de consumidores, entendidos no solo como clientes, sino como personas. Asimismo, destacó la colaboración con entidades sociales que desarrollan un apoyo constante y permanente a colectivos vulnerables, contribuyendo a sostener un modelo de bienestar que no podría garantizarse únicamente desde la acción pública.
Cuarta gala
Durante su discurso, García Magarzo repasó el sentido de esta gala desde su primera edición. En la inaugural, el reconocimiento se centró en los trabajadores del sector, especialmente tras el papel desempeñado durante la pandemia. Posteriormente, el protagonismo recayó en los consumidores y, en la edición anterior, en entidades deportivas implicadas en el apoyo a personas desfavorecidas. En esta ocasión, el homenaje se dirige a organizaciones y proyectos sociales que desarrollan una labor especialmente callada, pero eficaz, junto a los colectivos con mayores dificultades.
El director general explicó que uno de los rasgos distintivos de esta gala es dar voz a testimonios que habitualmente no se escuchan. “Las empresas ya están aquí, pero muchas veces no quieren que se sepa lo que hacen. Este es un espacio íntimo para hablar de valores que son reales”, afirmó, destacando que el sentido del evento reside precisamente en la autenticidad de esas historias.
Uno de los momentos centrales del acto fue el anuncio de un proyecto audiovisual que recoge algunos de estos testimonios. Según García Magarzo, el proceso de grabación ha sido especialmente emotivo, hasta el punto de desbordar al propio equipo organizador por la intensidad de los relatos compartidos.
Con esta cuarta edición, Asedas refuerza su apuesta por visibilizar el papel social del sector de la distribución, recordando que detrás de la actividad diaria hay un compromiso sostenido con las personas y con la cohesión social, basado en hechos más que en discursos.










