Las Centrales de Compra y Servicios (CCS) han confirmado su papel como motor de resiliencia para la pyme española. Según el Informe anual de previsiones y cierre 2025 elaborado por ANCECO, las empresas asociadas a estas estructuras cerrarán el año con un crecimiento medio del 7% en su actividad propia, superando ampliamente las expectativas macroeconómicas, que sitúan el crecimiento del PIB español en torno al 2,3%. La facturación agregada de los asociados se estima en un 6,5%, evidenciando la eficiencia y competitividad que aporta el modelo colaborativo.
El informe destaca que las empresas integradas en CCS no solo venden más, sino que generan empleo estable, con una previsión de crecimiento del empleo del 2,5%, frente a la ralentización nacional en la creación de puestos de trabajo. Según los responsables del estudio, “las empresas asociadas a una CCS son, de media, un 4% más dinámicas que el resto del sector retail e industrial”.
El análisis sectorial muestra un comportamiento desigual, con algunos sectores destacando por su dinamismo:
– Ferretería y suministros industriales: crecen un 10%, impulsados por una digitalización intensa.
– Alimentación: mantiene un incremento del 6%, apoyado en la cercanía, la innovación y la adaptación al consumidor.
– Fontanería, clima y electricidad: crecen un 5%, con un mercado para 2026 considerado favorable gracias a la demanda en el sector vivienda.
– Electrodomésticos y electrónica: pese a un consumo familiar más plano, alcanzan un crecimiento del 3%. Sectores estacionales como juguetes y regalo presentan aumentos moderados entre 0,5% y 3%.
De cara al próximo año, la digitalización se perfila como la prioridad absoluta, con un nivel de importancia de 4,25 sobre 5. Las CCS están enfocando sus esfuerzos en herramientas de Business Intelligence, ERPs avanzados y automatización logística, buscando mitigar el impacto de los crecientes costes de personal y la falta de relevo generacional, los principales retos para 2026.
El informe evidencia que el modelo colaborativo de las CCS sigue siendo un factor clave de competitividad y resiliencia, situando a las pymes asociadas en una posición favorable frente a la incertidumbre del mercado y los retos del consumo en España.










