El sector logístico continúa afianzándose como una pieza clave para la economía española. Según el informe Mercado de trabajo en Logística, elaborado por Randstad Research, la actividad sumó casi 900.000 ocupados al cierre del cuarto trimestre de 2024, lo que representa un crecimiento del 4,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra sitúa a la logística como responsable del 4% del empleo total en España, consolidando su papel estratégico gracias, entre otros factores, a la conectividad del país y la calidad de sus infraestructuras.
Dividido en tres grandes bloques –transporte de mercancías (47%), almacenamiento y actividades anexas (35%), y actividades postales y de correos (18%)–, el sector sigue mostrando una clara polarización por género. La ocupación masculina domina con 681.000 trabajadores, 3,5 veces más que las 206.000 mujeres ocupadas. De hecho, la representación femenina en el sector (23,2%) está muy por debajo de la media nacional (46,4%), con especial diferencia en transporte, donde las mujeres apenas suponen el 14% del total.
Más allá de la distribución de género, el relevo generacional se presenta como uno de los principales desafíos. El grupo de edad mayoritario es el de 45 a 54 años, que ha superado al de 35 a 44 desde 2020. En el transporte de mercancías, los mayores de 45 años representan el 63% de los ocupados, mientras que los menores de 34 apenas alcanzan el 16%. Este envejecimiento también se refleja, aunque en menor medida, en almacenamiento (45%) y actividades postales (52%).
“En un contexto donde la contratación indefinida gana peso, el sector logístico español se enfrenta a retos demográficos y de talento. Abordar el envejecimiento, el desequilibrio y reforzar el talento nacional es clave para su futuro”, señala Eva Basanta, responsable de cuentas estratégicas en Randstad. Y añade que “el empleo en logística debe construirse sobre innovación, estabilidad e inclusión, cerrando además la brecha de género”.
Otro aspecto relevante que aborda el informe es el nivel formativo de los empleados. Un 59% de los ocupados no ha completado estudios profesionales y la proporción de universitarios apenas alcanza el 10% en transporte y el 19% en almacenamiento. Las tareas más comunes son las de operadores y montadores de instalaciones y maquinaria, que aglutinan el 43,6% del empleo (387.000 personas). Les siguen los administrativos (24,8%) y las ocupaciones elementales (16,6%).
En cuanto al tipo de empleo, el sector cuenta con un alto grado de estabilidad: el 88% de los ocupados son asalariados, y de estos, casi el 90% disponía de un contrato indefinido a cierre de 2024, por encima de la media nacional (84,5%). El número de autónomos ronda los 100.000, una cifra que permanece estable en los últimos años.
Concentración territorial y peso autonómico
La actividad logística presenta una elevada concentración geográfica. Cuatro comunidades autónomas aglutinan el 60% del empleo del sector: Cataluña (18,9%), Madrid (14,6%), Andalucía (14,3%) y Comunidad Valenciana (11,4%).
En transporte de mercancías, Cataluña lidera con el 18,9% de los ocupados, seguida de Andalucía (15,8%), Comunidad Valenciana (13,1%) y Madrid (10,6%). En almacenamiento y actividades anexas, Madrid encabeza el ranking con el 20,7%, por delante de Cataluña (17,7%) y Castilla-La Mancha y Andalucía (11,1% cada una). En cuanto a actividades postales, Cataluña también está al frente con un 21,4%, seguida por Andalucía (16,1%) y Madrid (14,2%).
El futuro del sector estará marcado por la sostenibilidad. Más de la mitad de las empresas logísticas prevén que la reducción de la huella de carbono y la adaptación al cambio climático transformen profundamente la actividad en los próximos años. Esta transición supondrá un nuevo impulso para la innovación y la transformación de los perfiles profesionales, así como una oportunidad para modernizar un sector que, aunque robusto, necesita adaptarse a un nuevo escenario productivo, social y ambiental.
Con un peso creciente en el empleo y una función estructural en la cadena de suministro, el sector logístico se perfila como uno de los ejes fundamentales del tejido económico español. Pero también como un terreno donde el reto del talento, la diversidad y la sostenibilidad definirán el futuro de su desarrollo.










