La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que, aunque el IPC general cerró 2025 en un moderado incremento del 2,9%, la inflación subyacente se mantuvo en el 2,6%, lo que indica que el problema no se limita a los alimentos y la energía. “Detrás de esta aparente contención se esconden incrementos desproporcionados en partidas esenciales que han deteriorado el poder adquisitivo de millones de hogares”, destaca la organización.
En concreto, OCU destaca varias subidas que rondan o superan el 10% entre las que se encuentran la electricidad, el transporte, los seguros o la tasa de basuras.
En cuanto a la alimentación la OCU señala que ha sido un año de contrastes. Aunque el IPC de esta partida (2,7%) es dos décimas inferior al general y hay importantes bajadas, como en el aceite de oliva (-31,6%) y el azúcar (-7,5%), varias categorías de alimentos básicos han sufrido subidas que superan el 5%, como los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%), el aceite de girasol (+9,7%), las legumbres y hortalizas (+7,3%), los frutos secos (+7%), el pescado congelado (6,2%), la fruta (5,2%) o la leche entera (5,2%).
“Esto refleja que la inflación ha golpeado especialmente a productos frescos y servicios esenciales, afectando más a los hogares vulnerables”, señala y explica que “estas subidas no son anecdóticas: hablamos de gastos ineludibles que absorben una parte creciente del presupuesto mensual. La retirada de ayudas en transporte y energía, junto con la falta de control en tasas municipales y seguros, ha generado un escenario donde la inflación real para muchas familias está muy por encima del 2,9% oficial”.
Por ello, OCU exige medidas urgentes y reclama la transparencia en las tarifas eléctricas para facilitar a los consumidores la comparación de precios y servicios entre compañías así como la aplicación automática del bono social a los consumidores vulnerables; favorecer la competencia entre las empresas de transporte y recuperar las ayudas en el transporte público, lo que no solo promueve su uso sino que además impulsa la movilidad sostenible; facilitar tablas informativas sobre la evolución del coste de los seguros, dado que el precio inicial suele incrementarse llamativamente a los pocos años de la contratación de la póliza; y la revisión de la tasa de basuras sobre todo si no se acompañó con la bajada de otras tasas que en muchos casos ya la incluía (como el IBI). Así como su aplicación adaptada al principio de Quien contamina paga.
Además, en el ámbito de la política alimentaria, OCU vuelve a insistir en la reducción del IVA en la carne y el pescado, en los mismos términos que otros alimentos básicos.










