Independientemente del nivel socioeconómico, existen diferencias muy relevantes entre generaciones en las formas de comprar y consumir alimentos. Así, mientras que la población más joven, se decanta por hacer la compra en grandes superficies una vez a la semana, la población de más edad tiende a incrementar la frecuencia de sus compras y con una mayor diversidad en el tipo de establecimientos.
Así lo revela un informe elaborado por la Federación Española de Sociología y su comité de investigación en sociología de la alimentación, que también recoge que, con carácter general, “existe una añoranza en todos los barrios de las tiendas tradicionales de toda la vida, especialmente, en los de nivel socioeconómico bajo y medio, debido no sólo a la percepción de la calidad de los alimentos y al papel del comerciante local, sino también por la cohesión social que aportaban este tipo de tiendas (ahora en extinción en las grandes ciudades)”.
El trabajo recoge el incremento del impacto que está teniendo en las desigualdades en la alimentación el nivel socioeconómico de las familias. En concreto, sostiene que el imaginario colectivo de las personas adultas en los barrios de menor nivel socioeconómico gira en torno a la comida de puchero (no necesariamente saludable desde un punto de vista médico) y en los barrios de mayor nivel socioeconómico son las informaciones basadas en supuestos científicos los que rigen sus comportamientos alimentarios.
“El problema de esta tendencia en los entornos de menor nivel socioeconómico, que podría percibirse como algo incluso positivo, se enfrenta a otra realidad derivada de la pobreza alimentaria que se intenta paliar recurriendo al mercado ilegal de productos robados, de contrabando o de fuentes poco fiables”, destaca.
Según el informe, el abordaje de la alimentación desde el punto de vista sociológico tiene múltiples perspectivas entre las que destacan la inseguridad alimentaria, el consumo productos alimentarios, la accesibilidad de los alimentos, la comensalidad o los hábitos alimentarios, entre otros. En el día de hoy, es especialmente relevante la desigualdad alimentaria en el ámbito urbano y su relación con el ámbito de la salud, evidenciando grandes diferencias entre los diferentes barrios de las ciudades españolas respecto a lo que se come y a como se compran los alimentos. Existe una diferencia entre las áreas de nivel socioeconómico bajo, medio y alto, que ya se confirmaron en estudios precedentes.
En base a estas conclusiones, la Federación Española de Sociología y su comité de investigación en sociología de la alimentación, consideran que “las políticas públicas deben hacerse eco de esta desigualdad en salud por el tema alimentario e intentar adoptar las medidas pertinentes que permitan corregir gradualmente etas diferencias”.










