La Comisión Europea ha presentado este martes su Visión para la pesca y la acuicultura de aquí a 2040, marcando el rumbo para los próximos 15 años con el objetivo de reforzar la viabilidad medioambiental y económica del sector.
Con el título «Visión 2040 para la pesca y la acuicultura», la estrategia tiene por objeto proteger los medios de subsistencia de las comunidades que dependen de este sector que, en toda la UE, da trabajo a más de 200.000 personas: alrededor de 124.500 en la pesca, unas 76.000 en la acuicultura, y muchas más que trabajan en la transformación, la venta al por mayor, la distribución y la venta al por menor.
La estrategia abarca toda la cadena de valor y marca como objetivo proporcionar la previsibilidad que necesitan las empresas para invertir y crecer, además de proteger los recursos acuáticos y los ecosistemas de los que dependen.
Se articula en torno al refuerzo tanto de la oferta como de la demanda de alimentos acuáticos de la UE y establece prioridades clave para ayudar al sector a prosperar: ecosistemas sanos, transición energética, seguridad de las cadenas de suministro, impulso de la demanda y garantía de un suministro estable de alimentos, apoyo a los productores y facilitación del acceso a la financiación, al tiempo que se refuerza la cooperación internacional.
Opinión negativa de CEPESCA
Al respecto de esta nueva estrategia, la Confederación Española de Pesca (CEPESCA) ha afirmado que lamenta que la Visión 2040 para la pesca y la acuicultura no incluya el compromiso de revisar de forma focalizada la Política Pesquera Común (PPC). El sector lleva años reclamándolo y las instituciones europeas también lo han pedido. CEPESCA considera que la estrategia deja a la pesca y a la acuicultura europeas en un callejón sin salida.
Según explica, la última reforma de la PPC data de 2013, y el reglamento acumula más de tres años de retraso sobre el ciclo habitual de diez años. En ese tiempo, la flota española ha pasado de 9.871 buques a 8.324 a cierre de 2025, según el MAPA. Son 1.547 barcos menos, un 15,7 %. Su capacidad ha caído un 19 % en arqueo y la antigüedad media de los buques llega ya a 37 años.
La propia Comisión reconoce en el documento que la rentabilidad no ha mejorado, que las tripulaciones envejecen sin relevo, que la acuicultura está estancada y que la UE solo produce el 38% del pescado que consume. También admite que la obligación de desembarque “no ha dado los resultados esperados”. Al renunciar a revisar la PPC, se aparta además de las conclusiones de su propia evaluación de esta política, publicada en abril, que el sector esperaba que sirviera de base para la Visión 2040.
Aun así, la Comisión Europea confía la respuesta a una mejor aplicación de las normas y a la legislación secundaria. Para CEPESCA, eso no puede sustituir a una reforma legal cuando es el propio marco el que ha quedado desfasado. La PPC debe adaptarse a lo que ha cambiado desde 2013: el cambio climático, el Brexit, las crisis geopolíticas y energéticas, la creciente dependencia exterior y el reto de la descarbonización.
El Mediterráneo occidental muestra con claridad las consecuencias de no revisar el marco. Con el plan plurianual vigente, la flota de arrastre ha pasado de unas 230 jornadas de pesca al año en 2019 a una media de 143 en 2026, un recorte cercano al 40 %. Muchas empresas han tenido que reducir tripulaciones, y el impacto llega a toda la economía de los puertos mediterráneos. España, Francia e Italia pidieron a la Comisión una propuesta legislativa para revisar el plan antes del Consejo de diciembre, y la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo respaldó el 12 de octubre medidas para flexibilizarlo, como limitar al 20 % los recortes anuales de días de pesca. Sin embargo, la Visión 2040 se limita a “considerar” simplificar los planes plurianuales, sin un compromiso concreto.
Tampoco da respuesta al cierre, desde 2022, de 87 zonas del Atlántico a la pesca con artes de fondo, que afecta especialmente a la flota de palangre de fondo. El sector presentó el pasado 9 de septiembre en el Parlamento Europeo el estudio ISPAMER, elaborado con el Instituto Español de Oceanografía (IEO), sobre el impacto real de este arte, y la Eurocámara pidió en su resolución de septiembre que el palangre de fondo quede excluido de estas restricciones. La Visión 2040 no lo menciona.
Javier Garat, secretario general de CEPESCA, ha señalado que “la flota española no puede esperar otros quince años de estrategias. Necesitamos cambiar ya las reglas que nos impiden renovar los barcos, invertir y atraer a los jóvenes”. Y ha añadido: “Es la propia Comisión la que reconoce que la obligación de desembarque no funciona. Si lo admite, lo lógico es corregirla en la ley y no abrir otro diálogo más. El sector ha hecho su parte y ahora le toca a Bruselas”.
«Sin una revisión de la PPC, las demás propuestas de la Visión pierden credibilidad y dibujan un futuro idealista, alejado de lo que el sector necesita hoy», asegura CEPESCA que lamenta especialmente que la Comisión se limite a “considerar” la ampliación de la información obligatoria al consumidor a las conservas y los productos preparados, una reivindicación histórica del sector, sin un compromiso concreto para hacerla realidad.
Armadores, trabajadores y cooperativas ya trasladaron la semana pasada esta petición directamente a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en una carta pública. Ante la falta de compromiso de la Comisión, CEPESCA respalda la posición conjunta de Europêche, ETF, EFFAT y Copa-Cogeca y pide al Consejo y al Parlamento Europeo que mantengan la presión. La Eurocámara ya ha advertido de que, si la Comisión no presenta propuestas legislativas antes de que termine 2026, se reserva el derecho a solicitarlas formalmente mediante un informe de iniciativa legislativa, conforme al artículo 225 del Tratado de Funcionamiento de la UE.
CEPESCA reitera su petición de una revisión urgente y focalizada de la PPC que equilibre mejor la sostenibilidad ambiental, económica y social, haga posible la renovación de la flota y la inversión, simplifique las normas y reduzca la carga administrativa, haga más atractiva la profesión y refuerce una cadena de suministro de productos del mar europea, competitiva y resiliente.










