Grupo Lomar, compañía española referente en la producción de ajo y cebolla, ha alcanzado una facturación de 60 millones de euros, lo que supone un incremento del 20% respecto al ejercicio anterior, consolidando su posición como uno de los principales operadores del sector hortícola en España.
Tal y como explica la compañía, “el sector del ajo y la cebolla atraviesa una etapa marcada por la presión que ejercen mercados exteriores con menores costes, el encarecimiento de los costes de producción y una creciente incertidumbre agronómica”. En este entorno de inestabilidad, el incremento de ingresos de la compañía conquense se produce tras un año en el que han aumentado su producción en alrededor de cinco millones de kilogramos adicionales y han mejorado su eficiencia operativa dejando claro la necesidad de optimizar recursos en un escenario donde los márgenes se estrechan.
Analizando la estrategia comercial de Grupo Lomar, aproximadamente el 15% de su producción se destina a exportación, fundamentalmente a mercados europeos. Una cifra que se enfrenta a la irrupción de producto procedente de terceros países con estructuras de costes significativamente más bajas.
“La presión competitiva es hoy uno de los principales factores que condicionan la evolución del negocio. La entrada de ajo y cebolla desde países como China, Argentina o Egipto, con menores exigencias regulatorias y costes productivos inferiores, está alterando el equilibrio del mercado europeo y limitando la capacidad de los productores españoles para trasladar valor a precios”, alerta José López de la Fuente, CEO de Grupo Lomar.
Líderes europeos en producción de ajo
España es el principal productor de ajo de la Unión Europea con más de 315.000 toneladas anuales. Representa aproximadamente el 42% del total europeo, siendo Castilla-La Mancha la región líder, concentrando casi el 60% de la producción nacional. Sin embargo, a pesar de que mantiene su liderazgo en volumen, pierde terreno en competitividad y, según los expertos, esto afectará a la presente campaña.
El arranque de 2026 anticipa un posible frenazo del sector. Según la firma manchega, las ventas del primer trimestre se sitúan en niveles similares a los de hace dos años, lo que anticipa un ejercicio marcado por la estabilidad más que por el crecimiento. El objetivo a corto plazo pasa por mantener las cifras, en una realidad en la que la evolución del mercado depende en gran medida de factores externos.
Uno de ellos es el comportamiento de la campaña agrícola. Las previsiones apuntan a una cosecha muy positiva, siempre que las condiciones meteorológicas se mantengan estables. Las lluvias recientes no han provocado daños significativos, aunque sí han retrasado ligeramente la recolección. Sin embargo, la planificación de cultivos introduce señales de cautela: la superficie dedicada a cebolla se ha reducido en torno a un 25%, mientras que el ajo se mantendrá en niveles similares al año anterior.
Este ajuste responde tanto a la volatilidad del mercado como al aumento de costes. El encarecimiento de materiales auxiliares y del transporte, que ronda el 20%, está impactando directamente en la estructura de costes del sector, dificultando la rentabilidad incluso en campañas productivamente favorables. Aunque se espera que los precios al consumidor se mantengan relativamente estables, la presión sobre los márgenes en origen sigue siendo elevada.
“Estamos en un momento en el que crecer no es suficiente; hay que hacerlo con eficiencia y en un entorno cada vez más complejo. Competimos con países que tienen menos costes y menos regulación, lo que nos sitúa en desventaja. Nuestro reto es mantener la calidad y la posición en el mercado sin perder competitividad”, explica López de la Fuente.
El directivo de Grupo Lomar también apunta a la evolución de la campaña como uno de los factores clave para el ejercicio en curso: “si el clima acompaña, podríamos recuperar parte del mercado de exportación, pero la incertidumbre sigue siendo alta. La reducción de siembra en cebolla es un ejemplo de cómo el sector está ajustando su estrategia ante este escenario”.
A pesar de esta coyuntura y las adversidades provenientes de la tensión geopolítica y de otros mercados menos regulados, Grupo Lomar se posiciona como uno de los referentes europeos no solo por volumen de negocio, sino también por su capacidad para adaptarse a un entorno cambiante. La evolución de 2026 será determinante para confirmar si el crecimiento reciente puede consolidarse o si, por el contrario, el sector entra en una fase de ajuste.










