El mercado global de foodservice continuará su senda de crecimiento, con un aumento del gasto total del 3% en Europa en 2026, misma cifra que en EEUU, según las últimas conclusiones de Circana, que señala que, de este modo, se consolidará como un motor clave de crecimiento para fabricantes, distribuidores y operadores.
Ello se debe a que el sector está experimentando “cambios estructurales y una evolución en los comportamientos del consumidor que están transformando el cómo y el dónde se consume fuera del hogar”.
A lo largo de este análisis, Edurne Uranga, VP Foodservice Europe de Circana, y David Portalatin, VP & Chief Advisor, Consumer Goods & Foodservice Insights, abordan la creencia histórica del sector de que las tendencias del mercado estadounidense suelen trasladarse posteriormente a Europa. En este sentido, Uranga señala que “ambos mercados comparten dinámicas comunes, especialmente la difuminación de los canales a medida que surgen nuevos puntos de contacto para captar ocasiones de consumo inmediato, pero difieren en aspectos estructurales clave”.
Entre otros aspectos, destacan que en EEUU las tiendas de conveniencia lideran la transformación de los canales, mientras que en Europa son los supermercados e hipermercados los que están acelerando el desarrollo de soluciones ready-to-eat.
También señalan que los patrones de consumo evolucionan en direcciones similares, aunque a ritmos distintos: el consumo en sala se está recuperando en EEUU, en detrimento del drive-thru y el takeaway para consumo en el hogar, mientras que en Europa el consumo fuera del hogar sigue creciendo (actualmente representa el 45% del gasto total en foodservice frente al 75% en EEUU).
Por otro lado, los expertos destacan que las cadenas de restauración desempeñan papeles muy distintos: dominan el mercado estadounidense (78%), mientras que en Europa siguen estando menos implantadas (45%). Aunque crecen a mayor ritmo que en EEUU, su penetración en Europa sigue siendo significativamente menor, lo que pone de manifiesto un amplio potencial de expansión y una clara oportunidad para que las cadenas estadounidenses escalen en los mercados europeos.
Por último, señalan que existe una tendencia común en ambas regiones: las expectativas del consumidor han dejado de centrarse únicamente en el precio, la funcionalidad y la fidelidad. El crecimiento está cada vez más ligado a la experiencia: mayor variedad, opciones nutricionalmente más atractivas y el atractivo de descubrir nuevos locales y nuevos menús.
Tendencias de futuro
Teniendo en cuenta estas diferencias estructurales, Circana señala las principales tendencias globales que están configurando y seguirán configurando el foodservice en Europa en 2026 y en adelante:
-La Revolución Líquida: lo que hasta hace poco podía describirse como una revolución silenciosa es cada vez más visible y relevante en Europa. Se está produciendo una transformación en la categoría de bebidas que representará una de las principales palancas de crecimiento en los próximos meses. En este ámbito, el comportamiento del mercado estadounidense actúa como un auténtico radar del consumidor, ayudando a anticipar la magnitud y la dirección de los cambios en Europa.
En España, el 20,7% de las visitas a establecimientos de foodservice (frente al 14% del total europeo) son exclusivamente para consumir bebidas, mientras que en EEUU este tipo de visitas está experimentando un fuerte crecimiento (+45%). En Europa, este indicador aumenta de forma constante a medida que los operadores apuestan por café premium, bebidas funcionales y opciones sin alcohol o con bajo contenido alcohólico.
A este respecto Uranga señala que “de cara al futuro, la próxima gran ola de esta Revolución Líquida será la llegada de los refrescos modernos a Europa. Se trata de bebidas refrescantes con beneficios funcionales, como contenido en magnesio o zinc, o con claims relacionados con la energía, el foco y el bienestar, que conectan estrechamente con las nuevas motivaciones de salud y estilo de vida. Esto no solo se traducirá en el desarrollo de nuevos menús dentro de los conceptos actuales de foodservice, sino que, como ya hemos visto en EEUU, probablemente impulsará la aparición de cadenas de restauración completamente nuevas, construidas en torno a propuestas centradas exclusivamente en las bebidas, similares a conceptos como Swig, Fiiz, Fixxology o Twisted Sugar.”
-La era del consumo “en cualquier momento”: el consumo de foodservice en Europa, de forma consistente en todos los países, está impulsado por hábitos cada vez más flexibles y estilos de vida on-the-go. Común a ambas regiones es un cambio estructural en el comportamiento del consumidor. La demanda se está deslocalizando progresivamente de las ocasiones tradicionales (como la comida y la cena) y se está expandiendo hacia momentos intermedios como media mañana, brunch y media tarde, que se sitúan entre las franjas de mayor crecimiento.
Para Uranga, “esta aceleración viene impulsada por estilos de vida más saludables, rutinas más orientadas a momentos diurnos, patrones de trabajo flexibles y una actitud del consumidor en evolución hacia el picoteo, el bienestar personal y la gestión de la energía a lo largo del día. Como resultado, el consumo ya no está anclado a comidas formales, sino que se distribuye cada vez más en múltiples ocasiones de menor tamaño.”
En conjunto, estas dinámicas están dando lugar a un nuevo océano de ocasiones de consumo que genera importantes oportunidades de crecimiento incremental para determinadas categorías de bebidas y snacking, especialmente aquellas capaces de conectar de forma creíble con la funcionalidad, el equilibrio, el placer sin culpa y la conveniencia.
-Comer con intención: el consumo orientado a la salud y al propósito está redefiniendo los menús y las ocasiones. Por ejemplo, en España el 40% de los consumidores (al igual que el 40% de los europeos) sigue algún tipo de dieta específica, siendo la más popular la dieta alta en proteínas (17,5%). Así, los alimentos y bebidas funcionales vinculados a impulsar la energía, la reforzar las defensas y el control del peso se encuentran entre los segmentos de mayor crecimiento.
“Hoy más que nunca, a medida que el foodservice continúa evolucionando, los restaurantes y las marcas deben replantearse cómo aportan valor en un sentido mucho más amplio, de forma que cada euro gastado merezca la pena para el consumidor”, concluye Uranga. “Al mismo tiempo, el sector debe analizar cómo la renovación de los menús puede ayudar a captar nuevos patrones de consumo de un modo relevante a nivel local, en función de la ocasión y el canal. Aquellos que logren equilibrar estos elementos estarán mejor posicionados para liderar la próxima fase de crecimiento del foodservice.










