La Federación de Consumidores y Usuarios CECU alerta de que el precio de los alimentos acumula una subida cercana al 30% desde 2021, muy por encima del IPC general, y ha solicitado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que siga el camino iniciado en Italia, y abra una investigación para esclarecer los motivos de esta brecha y detectar si se han dado prácticas fraudulentas.
La Federación de consumidores indica que los datos en España muestran una dinámica similar al caso italiano, donde ya se está investigando el papel de las grandes empresas de distribución. Según el análisis realizado por CECU, a partir de los datos oficiales del IPC, desde 2021 los precios de la alimentación han aumentado casi el doble que el índice general de precios. Y en el caso del estudio por periodos, se puede comprobar un fuerte incremento que no se limita al momento de mayor inflación, sino que persiste cuando esta se reduce.
“En una primera fase, el encarecimiento podía vincularse al aumento de los costes energéticos, de materias primas y transporte y otros bienes y servicios. Pero ya en ese momento, entre 2021 y 2022 los alimentos subieron más que el resto del IPC (11,6% vs 8,4%). Y, posteriormente, cuando el IPC general se frenó entre todos los sectores entre 2022 y 2023 hasta el 3,51%, la alimentación ha mantenido incrementos muy superiores (11,74%)”, asegura CECU.
“De este modo, la estabilización de precios está siendo significativamente más lenta en el caso de la alimentación que en el conjunto de la economía, generando una brecha sostenida en el tiempo”, alerta.
El encarecimiento afecta especialmente a productos esenciales de la cesta de la compra: Frutas frescas: +24,3%; Legumbres y hortalizas frescas: +26,2%; Carne de vacuno: +26,1%; Carne de porcino: +29,3%; y Leche entera: +39,4%.
“Este escenario tiene un gran impacto directo en la economía de los hogares y en su capacidad para tener una alimentación adecuada. Al mismo tiempo, agricultores y ganaderos siguen denunciando márgenes reducidos que no cubren suficientemente sus costes de producción, planteando interrogantes sobre el reparto del valor en la cadena agroalimentaria”, explica la organización.
Con todo, CECU ha solicitado a la CNMC que analice la evolución de los márgenes en la cadena de distribución alimentaria y determine si existen distorsiones o prácticas abusivas.
“Garantizar una alimentación digna y asequible es fundamental. Las autoridades deben investigar y, en su caso, actuar. Necesitamos una vigilancia efectiva de la cadena alimentaria para evitar posibles abusos. El encarecimiento del precio de la cesta de la compra está impactando en la vida de millones de hogares. Pedimos que las autoridades ejecuten su deber de investigar y, en su caso, que actúen”, afirma Eduardo Montero, responsable de alimentación de la entidad.










