Uno de los aspectos más desconocidos de los hábitos de consumo de las personas consumidoras en España es que casi la mitad de ellos (46%) consume alimentos una vez pasada la fecha de caducidad, según revela la última Encuesta MPAC, que destaca que se trata de una costumbre arraigada y peligrosa pero que, por primera vez, muestra un leve descenso, probablemente a causa de una mayor concienciación por la salud y la nutrición como resultado de las campañas de formación e información a las personas consumidoras.
“Es fundamental diferenciar entre fecha de caducidad y consumo preferente. La fecha de caducidad señala el límite máximo para consumir un producto de forma segura, mientras que el consumo preferente señala el período durante el cual el alimento mantiene sus propiedades óptimas de sabor, textura y calidad, aunque podría ser consumido con seguridad después de esa fecha si se encuentra en buen estado”, señala el trabajo, que recoge que, de hecho, el 65% de los consumidores encuestados considera que la información sobre la fecha de caducidad y del consumo preferente es la más importante del etiquetado.
Los resultados de la Encuesta MPAC revelan que la mayoría de los encuestados confía en la fecha de caducidad y prefiere no consumir alimentos caducados al percibir un alto riesgo. En cambio, un 35% acepta consumirlos unos días después de la fecha indicada, confiando en que existe un margen de tolerancia dependiendo del tipo de producto. Otro 16% se guía únicamente por la apariencia, olor, textura y sabor del alimento, evaluando de manera puramente sensorial si aún es apto para el consumo.
Estos datos permiten valorar que la razón por la que casi la mitad de los consumidores encuestados toman productos caducados es porque la percepción de peligro al respecto es, para muchas personas, todavía baja. Un patrón que, no obstante, desciende notablemente entre los consumidores más jóvenes.
Consumo de productos caducados por regiones
País Vasco, La Rioja y Castilla-La Mancha son las zonas en las que menos productos caducados se consumen, según la Encuesta MPAC. En Cataluña, la Comunidad Foral de Navarra y Ceuta, opinan que por unos días no pasa nada. Mientras, en Castilla y León, Extremadura y las Islas Canarias indican que se guían por el aspecto de los alimentos.
Los consumidores encuestados pertenecientes a entornos rurales son los que dan menos importancia a la fecha de caducidad. El 37% considera que por unos días no pasa nada, para el 22% lo importante es el aspecto del producto, y al 32% no le preocupa que le pueda sentar mal. Un 9% afirma que no conoce realmente su significado.
Los jóvenes, los más concienciados con la fecha de caducidad
Las personas de mayor edad son las que muestran un mayor desconocimiento del significado de la fecha de caducidad. El 40% de ellas consideran que por consumir un producto unos días después de su fecha de caducidad no pasa nada; para el 15% lo importante es su aspecto y el 9% reconoce no saber la diferencia.
En el lado contrario, las personas más jóvenes son las que demuestran tener un mayor conocimiento y a quienes genera más miedo consumir un producto pasado su fecha de caducidad, algo que reconoce el 65% de los encuestados.
Paradójicamente, si analizamos las cifras teniendo en cuenta el nivel de estudios, los consumidores encuestados con mayor nivel educativo son los que muestran un mayor desconocimiento del significado de la fecha de caducidad: al 15% les importa menos el aspecto del producto; el 32% considera que por unos días no pasa nada, y el 11% reconoce no saber la diferencia entre consumo preferente y caducidad.
En una línea similar, resulta sorprendente que las personas estudiantes son, con diferencia, las que menos conoce el significado de la fecha de caducidad: el 14% considera que por unos días no pasa nada; el 7% se guía por el aspecto y el 77% no teme que le siente mal.










