El consumo mundial de vino alcanzó los 208 millones de hectolitros en 2025, lo que supone un descenso del 2,7% con respecto a 2024, según el informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) sobre la situación del sector vitivinícola mundial, que señala que esta cifra “refleja el efecto combinado de los cambios estructurales a largo plazo en los mercados maduros, la evolución del comportamiento de los consumidores y la reciente presión económica sobre el poder adquisitivo”.
En concreto, los principales mercados en crecimiento para 2025 fueron Portugal, Brasil, Japón y algunas zonas de Europa Central y Oriental.
Asimismo, se estima que la producción mundial de vino alcanzará los 227 millones de hectolitros en 2025, ligeramente por encima del mínimo histórico registrado en 2024 (+0,6%). El estudio revela que la variabilidad climática siguió afectando a la producción en numerosas regiones. Además, la producción en algunas de las principales regiones se vio afectada por las decisiones de reducir la capacidad productiva. Por el contrario, países como Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia se beneficiaron de un repunte tras las cosechas reducidas de 2024.
La superficie vitícola mundial se redujo por sexto año consecutivo, hasta alcanzar los siete millones de hectáreas en 2025 (-0,8% respecto a 2024), a medida que los principales países vitivinícolas de ambos hemisferios adaptan su superficie vitícola a las condiciones del mercado.
El valor del comercio mundial se mantiene en niveles significativamente más altos que antes de la COVID-19, aunque las exportaciones mundiales de vino descendieron a 94,8 millones de hectolitros en 2025 (-4,7%), mientras que el valor de las exportaciones cayó a 33.800 millones de euros (-6,7%). La reducción de los volúmenes comerciales refleja una menor demanda mundial y una mayor incertidumbre relacionada con las políticas arancelarias y las tensiones comerciales en general. Cabe destacar que las importaciones de vino de EEUU descendieron a 5.500 millones de euros, un 12% menos en comparación con 2024. A pesar de esta caída, la proporción de vino que se comercializa a nivel mundial se mantiene en un nivel elevado (46 %).
El director general de la OIV, John Barker, declaró al respecto que “en los últimos años, el sector vitivinícola se ha ido adaptando a los continuos retos climáticos, económicos y sociales. En 2025, las perturbaciones en el comercio internacional provocadas por las políticas arancelarias constituyeron un impacto externo más que los productores, los exportadores y la cadena de suministro tuvieron que gestionar. En general, el sector está demostrando su resiliencia, tanto buscando nuevas oportunidades de mercado como ajustando la capacidad de producción en función de la demanda. El comercio y el valor de los productos se mantienen sólidos, y los recientes acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales contribuirán a crear condiciones favorables para la evolución de los mercados. La OIV seguirá apoyando a sus miembros y al sector compartiendo datos clave, elaborando normas y recomendaciones con base científica y promoviendo la cooperación internacional para avanzar en nuestros intereses comunes”.










