Según el informe «Hábitos y Tendencias en Gastronomía Responsable», más de 12 millones de personas han mostrado interés en la sostenibilidad alimentaria y se consolida como una prioridad social y no una moda pasajera.
El trabajo, presentado este lunes por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha presentado junto a Guía Repsol, pone de manifiesto cómo las iniciativas sostenibles, apoyadas por el ministerio, marcan un cambio en el sector gastronómico y se alinean con los valores de la estrategia Alimentos de España: calidad, sostenibilidad, autenticidad y reconocimiento al trabajo de agricultores y ganaderos.
La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez, ha destacado que la gastronomía no puede mantenerse al margen de la sostenibilidad. “Consumir alimentos de manera responsable es asociar la comida a la agricultura y la ganadería; es pasar de ser pasivos a ser activos para elegir la calidad y la salud de nuestros alimentos”, ha señalado.
Según Rodríguez, “eso es lo que buscamos desde el ministerio: reconocimiento y gratitud para los productores, dar a conocer al conjunto de la sociedad los valores de confianza, seguridad y satisfacción de los alimentos”.
Además, ha recordado que la futura Estrategia Nacional de Alimentación abordará, entre otros, aspectos relacionados con la disponibilidad de alimentos y la relación de la gastronomía con el medio ambiente y la salud. “La intención es situar a España como líder de influencia internacional en materia de alimentación y trabajar con todos los actores relevantes de la cadena alimentaria”. Rodríguez también ha puesto en valor las campañas de promoción que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacion desarrolla a nivel nacional e internacional para promocionar los alimentos de este país y se ha referido a la “importante contribución mutua de los Alimentos de España y la gastronomía española que se han convertido ambos en referentes a nivel mundial”.
Otras conclusiones del informe presentado hoy destacan las nuevas prioridades del consumidor hacia el uso de productos locales y la reducción de desperdicios, el papel clave de los jóvenes en la gastronomía responsable, la autenticidad y la transparencia como valores claves para conocer el origen y la trazabilidad de los productos o la disposición de los consumidores a pagar más si las prácticas sostenibles son auténticas y verificables.










