En el año 2014, la producción de la industria cárnica se cifra en más de 3,5 millones de toneladas, lo que supone un 4% más con respecto al año anterior. Así, se mantiene como el cuarto sector productor español y el primero de la industria de la alimentación española.
El sector porcino es el más importante dentro de los cárnicos, con un 41% de sus ventas destinado a la exportación, un 34% al consumo directo y al 25% a la elaboración industrial.
Sin embargo, “la producción excede a la demanda”, asegura Miguel Huerta, secretario de ANICE durante el I Simposio Nacional del Cerdo de Capa Blanca, “lo que provoca que haya una situación complicada en el sector por el exceso de competencia”.
Actualmente, hay 3.300 empresas en este sector con una producción total de 500 toneladas al año “lo que supone una gran atomización”, asegura Huerta.
En este sentido, Alberto Herranz, director de la Interprofesional del porcino de capa blanca, explica que “la evolución en otros países es hacia la concentración a diferencia de nosotros que estamos muy fragmentados”.
Para ello, Huerta expone cinco líneas de actuación para las empresas del sector con el fin de mejorar estos puntos débiles:
- Fortalecer una posición competitiva, gracias a una optimización de la gestión, una reducción de los costes y una mejora de la organización productiva.
- Revisar las estrategias, es decir, mejorar el posicionamiento a través de la diferenciación y especialización.
- Nuevas oportunidades de negocio gracias a la innovación, nuevas actitudes, presentaciones y procesos.
- Ampliar mercados vía exportaciones.
- Dimensión y colaboración a través de la regulación, fiscalidad e incorporación a las organizaciones profesionales.






