Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos señala que las cifras PYME del Gobierno, con una caída del 4% en el número de empresas y el estancamiento del empleo entre 2022 y 2025, reflejan claramente la crisis que atraviesa el sector agrario como consecuencia de unos precios que no llegan a compensar el encarecimiento de los costes productivos.
Los datos oficiales sobre empresas en funcionamiento según sectores y empleo generado examinados por Unión de Uniones entre los años 2022 y 2025, indican que para el sector agrario el número de empresas se ha reducido desde una media de 275.582 a 264.264, lo que representa un 4% menos. Al mismo tiempo, el empleo generado por estas empresas se ha mantenido prácticamente estancado, con un crecimiento de apenas el 0,4%, situándose de media en 2025 de 726.884.
La organización destaca que esta tendencia es inversa a la que se ha seguido en el resto de sectores económicos, para los que, en el mismo período, las empresas han crecido, aunque en cifras muy moderadas del 1,2% y los empleos en un 10,7%.
En el agrario las mayores caídas, tanto en número de empresas como en empleo, lo sufren los autónomos sin asalariados que, siendo 10.389 menos en 2025 respecto a 2022, absorben prácticamente el total de pérdida de empresas y del empleo. Aun así, estas empresas sin empleados representan el 66% del tejido del sector, aunque solo la cuarta parte del empleo. Si se añaden las microempresas (hasta 9 trabajadores) entre ambas categorías suman el 97% de las empresas y el 56% del trabajo generado.
“Las crisis que han disparado los costes de los inputs, las situaciones catastróficas que hemos sufrido en ese período, una cadena alimentaria que no garantiza precios que compensen los gastos de las explotaciones, junto con una presión regulatoria cada vez más intensa, explican este proceso” señalan de Unión de Uniones. La organización reconoce también la incidencia de una población agraria envejecida, pero señala que “el problema está, sobre todo, en que, con estas perspectivas, no hay joven que se incorpore”.
Unión de Uniones subraya el impacto que representa la pérdida de 11.000 empresas en el tejido rural español en términos de fijación de población y vertebración de territorio, considerando, además, la actividad industrial o de servicios ligada también a la producción agrícola y ganadera en los pequeños municipios.
Para la organización para revertir esta tendencia es necesaria una reforma de la regulación sobre la cadena alimentaria que refuerce la posición negociadora de los productores, la protección en frontera de los exigentes modelos productivos agrarios que los agricultores y ganaderos europeos mantenemos “y una Política Agraria que deje de una vez de dar bandazos” y consolide un marco normativo y financiero estable que permita la planificación estratégica del sector agrario, la protección a la seguridad alimentaria europea y la consolidación de la viabilidad económica de las explotaciones.









